CHINA, RUSIA Y Estados Unidos son las potencias mayormente determinantes del presente y el futuro previsible del mundo, mientras la Unión Europea tiene un peso tan importante como declinante, y las expectativas que creó el grupo BRICS han desaparecido del horizonte internacional.
Padre Francisco: no sé si alguna vez llegue a sus manos esta carta. Es un intento desesperado para comunicarle lo que quieren decirle muchas personas y organizaciones que luchan por sus derechos en México y en Ciudad Juárez, pero que han sido obstaculizados por las burocracias, eclesiástica y gubernamental.
Podemos decir que hay un Chile que vive en la opulencia: el 10% de la población que concentra todo lo que el país produce, con ingresos promedio de más de 60 mil dólares per cápita, lo que es superior, por ejemplo, al promedio de Estados Unidos y Singapur.
En el principio fue la mentira sin bordes, el ofrecimiento anestésico, la propuesta sin financiamiento, el chamullo. Fue también la imagen de una presidenta impoluta, al margen de la contingencia, reinando sobre los avatares mundanos.
Todo el mundo lo dice, y es verdad aunque sea un tópico: estas son las elecciones más importantes desde la recuperación de las libertades públicas en nuestro país. Tal vez por eso proliferaron también en las últimas semanas las grandes consignas y los rótulos campanudos: “una segunda Transición”, “el fin de la vieja política”, “el comienzo de una nueva era”. Y así todo.
Nunca en estos 40 años de monarquía parlamentaria los medios de comunicación han jugado un papel tan determinante en el proceso electoral. Han condicionado –hasta el extremo de ignorar candidatos, coaliciones, formaciones políticas e invisibilizar opciones– para favorecer una visión manipulada e interesada de quienes se jugaban ser alternativa de gobierno. En este sentido ninguno de ellos constituye una amenaza para el sistema. Los cuatro están de acuerdo en lo fundamental y gozan del beneplácito de los empresarios, la banca y las instituciones europeas, más allá de los discursos estridentes.
La derecha latinoamericana está eufórica. A la derrota del kirchnerismo por Mauricio Macri, oficiante del FMI y de los mercados financieros, le ha sucedido el desastre legislativo del PSUV a manos de las derechas venezolanas, una mezcla política con sede en Miami y cuya finalidad no es otra que la recuperación de la riqueza petrolera por las grandes corporaciones. De forma paralela, pero en la misma dirección, va el intento de destitución de Dilma Rousseff en Brasil y la vuelta al purismo del libre mercado desregulado, expresión retórica. que significa el control de los mercados por el gran capital.
Hoy fui a pararme frente a la Torre Trump con una pancarta hasta que llegó la policía. Luego me fui a casa y escribí una carta a Donald. Hela aquí: