
El séptimo Congreso del Partido Comunista de Cuba finalizó a 55 años de la derrota de la invasión lanzada por Estados Unidos en Playa Girón. Simbólico, ya que quienes combatieron allí y los cientos de miles que entonces empuñábamos las armas en cualquier parte de Cuba, lo hicimos defendiendo conscientemente ya no sólo la patria, sino el socialismo, proclamado por Fidel tres días antes en el sepelio de los compañeros caídos en los bombardeos de la víspera.

Don Patricio Aylwin Azócar fue, ante todo, un hombre de derecho. Un hombre de derecho y de centro-derecha. Un hombre de derecho, hijo de un Presidente de la Corte Suprema a quien reverenciaba, abogado y profesor universitario de derecho, conocedor de la ley, a la que respetaba y bien intencionadamente apuntaba a reformar (guiado por una sensibilidad social católica militante), no podía ser un izquierdista, ni de verdad un centroizquierdista, en los duros avatares del último medio siglo.

El aniversario número 83 del Partido Socialista de Chile lo encuentra formando parte de una de las coaliciones políticas más amplias en la historia republicana y política chilena; ejerciendo la presidencia de la Cámara de Diputados en un periodo de profundos cuestionamientos, falta de confianza y precaria legitimidad hacia la actividad política y los partidos; y, conduciendo la primera magistratura del país con una de sus militantes, que llegó al gobierno con la promesa de realizar profundas transformaciones al modelo neoliberal heredado de la dictadura cívico militar, y de profundizar la democracia que en los últimos lustros del siglo pasado comenzaba a nacer en el país.
Luego de varias décadas viviendo esperanzada en concretar sus pensamientos, mi generación siente que ha comenzado a surgir un andamiaje de mujeres y hombres, todos jóvenes, dispuestos a poner atajo a tanta traición y corrupción
La campaña de las primarias presidenciales en EE.UU. se desarrolla en un ambiente inesperado y el cual pocos habrían podido predecir algunos meses atrás, caracterizado principalmente por la insurgencia hasta ahora exitosa de las campañas de los Srs. Trump y Sanders. Campañas, que representan a importantes grupos totalmente desafectos de las direcciones partidarias, las cuales según ellos, han demostrado por más de 40 años ser totalmente indiferentes a los problemas de importantes secciones del electorado.
Cuando el “Profeta” de la meteorología, Iván Torres, anunció un fuerte diluvio sobre la zona central de Chile, nadie le creyó y, como el frente de mal tiempo se tardaba en llegar a Santiago, los malévolos amargados de las redes sociales pedían la cabeza del malogrado meteorólogo – dicho sea de paso, estos beneficiarios de las redes sociales, tipos muy ociosos por cierto, piden la cabeza de alguien como chivo expiatorio para salvar su mediocridad y frustraciones -.
La ultraderecha neoliberal-conservadora y el Consejo de Observadores ciudadanos lanzaron una ofensiva conjunta en contra del llamado “Proceso Constituyente” impuesto por el Gobierno desde la cima del Estado. Al hacerlo intentan impedir todo proceso que conduzca a una Asamblea Constituyente para dotarse de una nueva constitución democrática. De los tres actores que lo controlan, hasta por ahora determinantes en el llamado “proceso”, los más peligrosos para que éste no tenga viso democrático alguno son la derecha conservadora y el mismo Consejo de Observadores nombrados por la Presidenta.