
Surgimiento de nuevo estamento social, inesperado e indeseado, permite aventurar que la actual crisis política que asfixia al país se encuentra próxima a estallar
Los últimos 10 o 12 meses han dejado constancia de una dura realidad que parece encaramarse burlescamente sobre la dignidad de un país que, por esos mismos efectos, constata la desvergüenza que caracteriza a sus más altos dirigentes, habituados a la mentira y el engaño.




¿Por qué la mayoría de las personas temen tanto a la libertad? Porque la Historia de la Humanidad fue y ha sido una confusión y manipulación de lo que suponen ciertos individuos oligarcas fariseos opulentos sobre lo que es libertad.
La decadencia del líder de la derecha, Joaquín Lavín, se va convirtiendo en inevitable a medida que pasa el tiempo, en que se “está volviendo viejo”, pues ya nada queda del joven y dinámico candidato de la derecha que, en 1999, en la primera vuelta en las elección presidenciales, logró un virtual empate con el poderoso líder de la Concertación, Ricardo Lagos Escobar. La magia del cambio, que tan hábilmente el candidato Lavín supo encarnar y comunicar a los ciudadanos, hoy no está, ni siquiera, en el baúl de los recuerdos.
