La esencia de la sociedad capitalista radica en la existencia contrapuesta de compradores y vendedores de fuerza o capacidad de trabajo, sujetos sociales que funcionan inseparablemente unidos, acoplados como lo están el sádico y el masoquista o el autoritario y el sumiso. La fuerza o capacidad de trabajo es la mercancía que intermedian entre ambos pues uno tiene capacidad de comprar en tanto el otro tiene solamente necesidad de vender. No son sujetos iguales, en consecuencia, por lo que no se les puede equiparar y, menos aún, asimilar; son esencialmente diferentes. Porque en tanto el uno detenta riqueza con la que puede adquirir la mercancía que se le ofrece, su contraparte posee únicamente fuerza corporal, energía corporal, sabiduría, experticia, cualidades que está obligado a vender para sobrevivir.

Esta es una cuestión quela gente de izquierda y centroizquierda ha estado preguntándose por algún tiempo ya. De modos diferentes, la pregunta se hace en América Latina, en buena parte de Europa, en los países árabes e islámicos, en África austral y en el noreste asiático. La pregunta es de lo más dramática porque, en muchos de estos países, esto sigue a un periodo donde hubo virajes significativos hacia la izquierda.
Chile fue el primer país del mundo en aplicar el sistema de capitalización individual y es en la actualidad el único que aún la mantiene en exclusividad. Tuvieron que pasar más de 35 años para ver que el modelo de AFP fue una más de las grandes estafas instaladas por los Chicago Boys al fragor de la dictadura. Así como las privatizaciones y el desguace del aparato público, la entrega de una porción de los salarios de los trabajadores a operadores privados corresponde a una faceta más del modelo de mercado.

Después de siete años de investigación los 37 acusados del caso Gürtel (Correa, en alemán), estarán sentados en el banquillo de los acusados, y quizás sea el caso más importante de corrupción en la política española, en que los montos defraudados y la importancia política de los culpables sólo permite compararlo con el caso italiano, en que desaparecieron dos partidos políticos – la Democracia Cristiana, liderada por Giulio Andreotti, y los socialistas, al mando de Bettino Craxi – y, en Brasil actualmente, debido a la corrupción en Petrobrás, que tiene en las cuerdas flojas al Partido de los Trabajadores y a la mayoría de los miembros de la clase en el poder. Paradójicamente, en España, producto de la abstención del PSOE, va a gobernar el Partido más corrupto de Europa.
En política de izquierda cabe hacer siempre el esfuerzo de poner los acontecimientos en perspectiva. Tanto en Chile como en Occidente asistimos desde hace un par de décadas a la agonía de las socialdemocracias pese al cambio esperanzador que representó el triunfo de Jeremy Corbyn en la dirección del Partido Laborista británico.
Pasada la resaca electoral, circulan muchas evaluaciones, análisis y comentarios. Cada cual tiene todo el derecho de, a partir de su posición de clase o interés ideológico, sacar conclusiones, según los objetivos que defiende.