Evidentemente, no todos los llamados defensores de la vida, entre ellos también los fanáticos religiosos, llegan a tal grado de estulticia como algunos personajes que llevan el pandero en defensa de la vida de los fetos no natos.
Archivo periodístico 2005–2019
Evidentemente, no todos los llamados defensores de la vida, entre ellos también los fanáticos religiosos, llegan a tal grado de estulticia como algunos personajes que llevan el pandero en defensa de la vida de los fetos no natos.
En aquellos viernes de ansiedad, cuando mi viejo regresaba del trabajo, entraba directo al baño con las revistas de la semana y llenaba la tina con agua caliente. Bajito, por si las moscas, le susurraba a través del vano de la puerta: papá… ¿trajiste Supermán?
Muchos creyeron que por negro, Obama representaría un cambio trascendente en la política interna y externa de Estados Unidos, pero el buen samaritano resultó negro de balde. Un negro afín al sistema y tan Ku Klux Klan como la propia Hillary Clinton y Trump.
A un año del término del actual gobierno de Michelle Bachelet, el oficialismo ya tiene prácticamente definidos sus precandidatos presidenciales. La ansiedad demostrada por todos éstos es muy expresiva de una política ensimismada, con escasa preocupación por la suerte de su país, concentrada desmedidamente en las actividades electorales o la carrera política de las ambiciosas cúpulas partidistas.
Las encuestas (y detrás de ellas la intención de sus progra madores), que modelan la realidad para presentarle platos preparados al posible elector considerado como un consumidor de productos, muestran que hay más de un 40% de electores que no saben por quién votar.
Los grandes cambios, los saltos cualitativos, en el mundo físico, biológico y social se dan por la acumulación cuantitativa, que es también una suma progresiva de recuerdos, una agregación de experiencias. El ejemplo clásico es el del agua convirtiéndose en gas o en sólido. El incremento o disminución de la temperatura, la acumulación o disminución de grados impulsa el gran salto
que transforma el estado líquido del agua en gas o en sólido. No hay diferencia aparente entre el grado 99 y el 100 o entre el cero y el menos uno; sin embargo, debemos contemplar una enorme transformación inesperada y sorpresiva. Lo mismo sucede con las revoluciones sociales
, con las grandes sacudidas societarias. En 1968, en el término de unas cuantas semanas los jóvenes estudiantes del país logramos que la patria temblara y el poder quedara acorralado. Fue, y así lo tengo en el recuerdo, como un voraz incendio que arrasó casi instantáneamente y que abrazó a decenas de miles y que desató a las conciencias adormecidas y su colosal fuerza transformadora. No fue cualquier incendio, fue el fuego de la historia.
El año recién se estrenó, pero ya dio amplias y sólidas muestras de cómo serán sus días y sus noches. Puso en claro una de las llagas sociales más agudas de mi país –la cuestión de los presidios–, reforzó la ineptitud y la falta de estatura del presidente que llegó adonde está gracias a un golpe parlamentario, exhibió con rara transparencia los desvíos éticos de integrantes del Poder Judicial, Supremo Tribunal Federal inclusive, y, por si todo eso fuera poco, lanzó avisos y alertas de que el convulso cuadro político, social y económico seguirá amenazando un futuro ya bastante amenazado. Todo eso dos semanas: no está mal, para asegurar la destrucción de lo conquistado.
Mientras Julio Borges insiste en llamar a la Fuerza Armada a rebelarse (mi mamá siempre me decía “a palabras necias, oídos sordos”), y el presidente Obama prolongaba la vigencia del decreto suyo que declara a Venezuela amenaza a la seguridad de Estados Unidos, ¡imagínense lo que eso significa!, los ejercicios de acción integral Zamora 200 debieron desarrollarse ayer exitosamente en una nueva demostración de la unidad cívico-militar como no la hubo nunca en Venezuela. Ni siquiera en los años de la “gloriosa revolución de octubre”, de la cual Betancourt decía que “en el gobierno de la revolución no se sabe dónde comienza el paltó del civil y comienza la guerrera del oficial”. Palabras en un esfuerzo por halagar a los militares.
El ex presidente Piñera, quien desea repetirse el plato, mintió a todos los chilenos sobre el asunto reseñado en el título de esta columna, ya que él sí tenía, a través de Bancard, el control total de sus millonarias inversiones en el país y en el extranjero. Lo anterior, conforme a lo tratado el 11/01/17 en la Cámara de Diputados.
Una leve garúa en Berlín, en septiembre pasado, a fines del verano europeo, está por provocar el fin del actual centro político chileno.