En todas partes se cuecen habas: cada día que pasa cuesta más discernir cuál de las castas políticas feudales de los distintos países del mundo se harían acreedoras de medallas – oro, plata, plomo – en las olimpiadas de la corrupción. Nada más inútil que el grito “que se vayan todos”, pues se irán unos, pero vendrán otros, a veces mucho peores que los que les precedieron. La guillotina o la cuchilla de Francia sólo sirvió para matar reyes, curas, nobles, Girondinos y Dantones, y traer al tirano, Napoleón Bonaparte y, luego, a Louis XVIII y Carlos X.
“Las puertas del Frente Amplio están abiertas, pero con condiciones”Claudia Amtmann, vocera de Nueva Democracia.
Ya es cuestión definitiva. Los actuales líderes políticos no han aprendido nada, no han querido hacerlo. Tampoco asumen sus errores y, lo que es más grave, no los dimensionan.
Hace dos días leí en las redes sociales, el siguiente comentario: “Amigos y pueblo de mi querida Escuintla, a tomar medidas de precaución, el traslado de más de 160 privados de libertad de la mara 18 a la supuesta cárcel de máxima seguridad El Infiernito implicará el traslado de familiares y amistades de estas personas; y por ende habrá un aumento en los índices de violencia y estos seguro trasladarán sus operaciones a nuestro municipio. Suficiente teníamos ya con la delincuencia local, ahora esperemos que las autoridades nos brinden la seguridad necesaria y si no pues a defendernos y repito tomar más precauciones.” El texto venía acompañado de un enlace de un medio de comunicación guatemalteco con el titular: “Incidentes en cárcel El Infiernito de Escuintla.”
Nuestro genio literario, Sebastián Piñera, autor de obras geniales, entre ellas “La mezcla entre la política y mis negocios y “Cómo zafar de la justicia” y “Hacerse elegir por los fachos pobres” y su culmen “Yo acuso” que, a lo mejor en su ignorancia en asuntos humanistas, no sabe que este título corresponde al gran escritor francés, Emile Zola, y que ha sido utilizado en otras ocasiones para denunciar a los infames, como es el caso de Pablo Neruda, en su discurso ante el senado (1948), dirigido al traidor Gabriel González Videla. Esta vez, la pluma brillante de Piñera lanza sus darnos contra los comunistas – personajes más pérfidos que los judíos dreyfusistas, de fines del siglo XIX – y sobre todo, contra un tal Hugo Gutiérrez, que ha llegado hasta el atrevimiento de querellarse contra un caballero honorable a carta cabal, basado en “infamias canallescas”.
Hace unos días el gobierno cubano impidió la entrada al país de un grupo de personajes unidos por la fascinación hacia el desprestigiado dogma neoliberal, la necesidad de apuntalar desinflados proyectos políticos en sus países y otras motivaciones non sanctas. Es el caso de Luis Almagro, secretario general de la OEA, quien se desvive por cumplir el papel que le han asignado el comando sur de las fuerzas armadas de Estados Unidos y las derechas locales en la desestabilización de los gobiernos verdaderamente independientes de nuestra América.
Como es habitual, todos los años, en la última semana de febrero se realiza el Festival de la Canción de Viña del Mar, con artistas de mejor o peor calidad, esa misma característica se hace extensiva a los conductores, al jurado y, a la cada vez menos, atractiva competencia por ser la Reina del Festival, electa por un nicho de profesionales que cubren farándula.
¿No le parece paradojal estimado lector/lectora? Resulta que al paso que vamos tendremos que rogarle a los santos y todas las vírgenes que por favor no llueva tanto, ni arriba en la cordillera ni acá abajo. ¿Por qué? Porque confunde y enturbia el negocio privado del agua pues, y nos deja a cientos de miles, sin poder acceder al vital elemento. Y eso que el desierto de arenal y tierra llega ya a toda la zona centro del país. Oiga, pero si usted se atrasa en el pago de las cuentas de agua o similares, ay, a enfrentar las consecuencias.
El ex Presidente Sebastián Piñera, además de bueno para los negocios discutibles, está convencido de que los ciudadanos siguen siendo tontos.