Desde el Presidente Franklin Delano Roosevelt hasta nuestros días el FBI ha tenido más poder que los primeros magistrados de la nación. Edgard Hoover, el primer director del FBI, era mil veces más poderoso el cualquier poder del Estado. Hoover tenía archivos confidenciales a los cuales él solo tenía acceso, especialmente dos temas primordiales: artistas y políticos, supuestamente relacionados con el Partido Comunista y, el segundo, sobre los homosexuales – en ese tiempo se consideraba un delito -. Las escuchas telefónicas encargadas por Hoover no perdonaban a nadie.
El filántropo norteamericano Daniel Guggenheim donó hace 90 años al Estado de Chile, con un restrictivo modo específico, el dinero necesario para que la administración de entonces adquiriera el terreno en donde operó el aeropuerto Los Cerrillos. Dicha base aérea contemplaba un cono de protección adyacente a la pista de despegue-aterrizaje, amplio terreno que tenía fuertes limitaciones para llevar a cabo proyectos inmobiliarios en altura, contemplando también restricciones en la intensidad del uso del suelo. El donante estableció que su plata tenía como único objetivo entregar a la aviación civil un espacio para que se desenvolviera en sus propias actividades.
Los grandes medios privados están construyendo un relato perverso de la violencia en Venezuela que ha penetrado en amplios sectores incluso en algunos intelectuales progresistas. Según este relato, todas las muertes (42 desde el 3 de abril de este año) y los heridos (que alcanzan a 700) son atribuidos al gobierno de Maduro, que es presentado “como una dictadura o régimen que reprime salvajemente al pueblo”.
Anoche soñé que vivía en un país que se mueve diariamente y, cuando no hay actividad sísmica perceptible, arde por los cuatro costados – es peor que el infierno que la Virgen María mostró a los pastorcitos de Fátima- y llueve en el desierto destruyendo pueblos enteros y, en contraste, hay sequía en el sur. Nadie puede explicarse que con tanto desastre natural los chilenos sobreviven, incluso – salvo Salvador Allende – no le tienen miedo a los terremotos.
El nombre de las Islas Vírgenes viene de Santa Úrsula y las Mil Vírgenes, patrona del distinguido Colegio Santa Úrsula, a cargo de unas monjas alemanas, para “niñitas bien”. Las Islas Vírgenes, paraíso fiscal del Caribe, sólo vive de refinerías de petróleo, de playas paradisíacas y de las empresas financieras, donde no se paga impuestos.
Pongamos por caso que las recientes denuncias que afectan al Partido Socialista, mudado de partido a una especie de oficina de inversiones, desfonden la candidatura del periodista Guillier. Y que la gente aburrida de sinvergüenzas travestidos en izquierdistas impolutos solo para las ocasiones, les dé la espalda.
Nuestro horizonte histórico ha levantado claras señales sobre el fin de un largo ciclo. Vivimos una etapa con evidentes muestras de término, un cierre tal vez iniciado hacia finales de la década pasada que comienza a ensamblarse con otros nuevos procesos. La decisión de la Junta Nacional de la Democracia Cristiana la última semana de abril de presentarse a las elecciones presidenciales con una candidata propia es la confirmación de la clausura de una larga etapa que tuvo sus inicios en las negociaciones entre la Concertación y los ministros de Pinochet hacia el fin de la dictadura. En la gestación de ese largo ciclo hay elementos locales aun cuando el gran torrente de este proceso fue sin duda global.
Sobre el Hospital de Puente Alto
Donald Trump es un narcisista, psicópata y autorreferente: quiere gobernar el país en favor de sus empresas personales y demás negocios. A mi modo de ver, todo poder, en general, es depravado y, además, es la fuente de toda corrupción.
Según Piñera, Piñera no tuvo nada que ver con su compra de acciones de Exalmar (pesquera peruana) cuando era Presidente. Tampoco tuvieron que ver sus hijos, ya grandecitos y dedicados, con harta plata, a los mismos negocios que su papá. Pero Exalmar se compró y ellos lo aceptaron sin chistar… hasta ahora, 16 años después.