
No es el momento de buscar culpables después de la derrota de quien representó — pese a la poca osadía política y a la ausencia de un programa auténticamente socialdemócrata — a las fuerzas ciudadanas y populares que no querían entregarle el gobierno a la derecha y a la extrema derecha neoliberal chilena. Porque trató, pero no pudo Guillier con ese 45,2% de los sufragios emitidos.
Como el rey que nos “gobernará” durante cuatro años es el campeón mundial de los lugares comunes y el uso indiscriminado de sinónimos y frases hechas – repetidas interminablemente y que ya las hemos memorizado – usaré uno de ellos, “la victoria tiene muchos padres y la derrota es huérfana”.
Este pasado 17 de diciembre no fue el 19 de noviembre. Chile parecía podía remontar los cursos de la derechización feroz que los sectores más conservadores de América Latina han venido cobrando uno a uno sobre los proyectos “progresistas” latinoamericanos. No se pudo. Gana nuevamente una ideología profundamente arraigada no solo en las clases altas, sino también –y sobre todo- en las bajas, en aquellos que aspiran a enclasarse. Esos, los mismos que han sido objeto tanto de la focopolítica como de la explotación más absoluta, que en el fondo es la misma cosa.
¿Es posible que este país tan especial haya inventado una particular reelección presidencial, algo así como una hiperalternancia? Por supuesto que lo es. Entre 2006 y 2022 los chilenos solo habrán sido gobernados por dos personas. La que inauguró esta residencia de 16 años en La Moneda, fue la ciudadana Michelle Bachelet, cuando en marzo de 2006 asumió su primer mandato, hasta marzo de 2010; oportunidad en la que fue reemplazada por Sebastián Piñera, quien permaneció en el cargo hasta marzo de 2014, a la espera que su antecesora retornara desde Nueva York, para sucederlo hasta marzo de 2018, ocasión en la que ella le devolverá el cargo por segunda vez, hasta marzo de 2022.
Ya hubo indicios en marzo de este año, con la profusión mediática de cuestionamientos a la continuidad del juzgamiento a los genocidas argentinos, de la mano de la defensa de la legitimidad de la represión ante quienes 
Cuando en los años 2016-17 las injusticias, abusos y corruptelas del modelo neoliberal se hicieron evidentes para la mayoría de los chilenos el sistema construyó una respuesta para superar la crisis política que se avecinaba. La medida de todas las cosas serían las elecciones presidenciales.