
En la RDA, 1980, el compañero Ampuero fue recibido por el PSUA, partido comunista alemán, el CHAF (organización chilena Chile Antifascista, que se preocupaba de atender allí a los exiliados) y los militantes del MAPU OC nuestro que allí residían, bajo la dirección del compañero Enrique Correa Rios. Militantes como Juan Carlos Concha, ex ministro de Allende; el “Merluza ”Flores; su amigo Jorge Gilles; su amigo Oscar Knut y otros compañeros. Allí la conducta de Ampuero fue ejemplar y no se le conoció, aunque por cierto en el Mapu OC se discutía y opinaba con libertad, se entraba y se salía, ninguna crítica dura contra el sistema comunista o sus partidos, como tampoco se le había conocido en su primera estadía allí (como comunista) en 1973 o, después, en su estadía en La Habana por siete años (como comunista primero y Mapu OC más tarde).
Las declaraciones del presidente Trump de EEUU en relación con el tema de inmigración, de una naturaleza claramente racista, rodeadas de una agresividad y grosería insultante hacia aquellos inmigrantes de origen no europeo, han causado un escándalo a nivel nacional e internacional que ha llegado incluso a inquietar al establishment político-mediático del gobierno federal de EEUU. El Departamento de Estado (el Ministerio de Asuntos Exteriores de EEUU) se ha movilizado para intentar paliar el daño causado a la reputación de EEUU que han creado las declaraciones de Trump sobre los inmigrantes y los continentes de donde derivan (excepto Europa), sea América Latina, Asia o África.
Cuando una nevada muy intensa, junto con vientos helados, azotó el fin del año pasado y los primeros días de enero al este de Estados Unidos, el presidente Trump se burló de quienes afirman que el calentamiento global es una realidad que afecta al planeta. En uno de los tuits enviados en esos días escribió que en el este, podría ser la víspera del Año Nuevo más frío que se ha registrado. Tal vez podríamos usar un poco de ese viejo calentamiento global que nuestro país, no otros, iba a pagar billones de dólares para combatir. Abríguense.
El cadáver de la Democracia Cristiana no es el único candidato inscrito para ser enterrado en el campo santo: su muerte lenta tiene su explicación en una profunda crisis de todos los partidos políticos, especialmente, los de centro-izquierda, que conformaron la Concertación y, más recientemente, la Nueva Mayoría.
De una plumada o de una ventolera venida de oriente, Chile regresa al pasado. Cuando se anuncia un Ministerio de presumidos, cursis encopetados por antonomasia, y chiquillas variopinta, cuya misión pareciera revivir la época imperial, cualquiera se alarma. La inquietud a veces se convierte en realidad. Examine usted los apellidos y currículos de esta gavilla de personajes -la cual no debería asimilarse con las fasces que utilizó Mussolini como símbolo imperial- entenderá hacia donde apunta el propósito del nuevo gobierno. Desde marzo, y ya lo dijimos, querrá despojarnos con la delicadeza y avidez de siempre, de nuestros recursos naturales. Se iniciará el saqueo a cuatro manos, en el tiempo de la rapiña organizada, aunque algunos tengan los brazos sin el largo adecuado. Incluso, las modestas alcancías de los niños -huchas como las denominan los españoles- serán descerrajadas, desvalijadas a la usanza de los corsarios de su majestad la Reina Victoria de Inglaterra.
«Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven».
Ha muerto un gran chileno, el Comandante en retiro de la Fuerza Aérea de Chile Ernesto Galaz Guzmán. Sus funerales se efectuaron hace pocos días y la ceremonia se inició con un acto al aire libre, con la presencia de un pequeño contingente de la Fuerza Aérea y una sentida intervención del Capitán Raúl Vergara, ex compañero de prisión, torturas y condena de muerte del Comandante Galaz.
Qiao Liang y Wang Xiangsui, oficiales de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China, han definido en su libro “La Guerra Irrestricta” (Unrestricted War), publicado en 1999, los nuevos ámbitos en que se desarrolla la guerra en el mundo contemporáneo como fenómeno social, reduciendo significativamente, como elemento central, la utilización rigurosa de instrumentos militares convencionales, lo cual termina por rebasar el marco de las leyes vigentes y el axioma de la guerra perpetuado por Carl Von Clausewitz.