Los dichos del diputado Ignacio Urrutia (UDI) contra las víctimas de las violaciones a los derechos humanos, los adherentes del ex candidato presidencial José Antonio Kast, burlándose de los detenidos desaparecidos arrojados al mar luego de descerrajarles el abdomen, las declaraciones fanfarronas de la ex cantante Maldonado, y otros tantos hechos similares, no son casualidad. Obedecen a una campaña –que se ha intensificado- para colocar las violaciones a los derechos humanos en una categoría de acontecimientos menores y aislados, incluso exagerados por las víctimas. Llegándose incluso al intento de legitimar los crímenes de la dictadura con frases como: “algo habrán hecho”; o, “en algo estarían metidos”.
La Asociación Americana de Juristas (AAJ), organización no gubernamental con estatuto consultivo en las Naciones Unidas, condena en los términos más enérgicos la declaración ilegal, peligrosa e irracional del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pretendiendo reconocer a Jerusalén como la capital del estado israelí y trasladar la embajada de dicho país a esa ciudad. Esta decisión es una provocación para desatar más violencia e inestabilidad en el Medio Oriente. A fecha del 9 de diciembre, se verificó el uso excesivo y desproporcionado de la fuerza por parte de Israel, incluyendo ataques aéreos. Las fuerzas israelíes mataron a 4 palestinos, incluidos 2 civiles, e hirieron al menos otros 259, incluidos 32 niños y 4 mujeres, en las zonas de Gaza y Cisjordania.
Literal, en Latinoamérica los canonizan y los convierten en santos automáticamente en el instante de su muerte. Estas sociedades fulminadas por la doble moral y la desmemoria honran el cinismo y la tiranía, marchamándole virtudes y bondades a autores intelectuales de crímenes de lesa humanidad y a asaltantes en cuadrilla que desfalcan países completos.
El imperio de los zares no desapareció con el asesinato de la familia de Nicolás II, de la dinastía Romanov: en la URSS, Stalin fue su “sucesor” y con similar crueldad y autoritarismo de Iván El Terrible. Después del derrumbe de la Unión Soviética, no cabe duda de que nuevo Zar es Vladimir Putin. En Rusia, como en Turquía y China, la democracia occidental formal y representativa es impensable.
Según los abusados que viajaron a Roma invitados por el Papa Francisco esperando una petición de perdón y un anuncio claro acerca de sanciones para los culpables, las conversaciones sostenidas en el Vaticano con su Sumo Pontífice les han abierto un gran espacio de esperanza.
Después del fin de la segunda guerra mundial, la península de Corea se dividió en dos zonas enemigas entre sí. El norte ocupado por la Unión Soviética, cayó bajo el control del Partido Comunista Coreano. El sur, ocupado por los Estados Unidos, cayó bajo el control de políticos coreanos pro capitalistas y pro occidentales. Este conflicto ideológico y político se transformó en un tema irreconciliable entre las dos Coreas y en pocos años, creó las condiciones suficientes y necesarias para que estallara una catastrófica guerra. Este terrible conflicto bélico se desarrolló en los primeros años de la década de los años 50 del siglo XX. No obstante, esta es la única guerra moderna que aún no tiene un tratado de paz definitivo. La región sólo sobrevive con un muy débil armisticio. Ya van casi 70 años donde el peligro de pasar de una guerra fría a una guerra caliente en los últimos meses, se ha acrecentado y ahora tiene la potencialidad de desatar la tercera guerra mundial.
Juan Carlos Cruz, José Andrés Murillo y James Hamilton están ad portas de provocar una revolución en la iglesia católica, tanto en Chile como en el resto del mundo. Después de decenios de maltratos, calumnias y abusos por parte de algunos monseñores purpurados al fin, como fruto de la perseverancia en la lucha por la defensa de los derechos de los niños y adolescentes, las tres víctimas de estos abusos no sólo logran la auténtica petición de perdón del Papa Francisco, sino también la promesa de una cirugía mayor en un episcopado chileno corroído por la apeste del abuso de poder, de encubrimiento y de la pederastia.
Falsas acusaciones y campañas mediáticas son utilizadas contra gobiernos y líderes latinoamericanos para sacarlos de la vida política en lo que muchos consideran como la reedición del Plan Cóndor, porque sus objetivos son los mismos, pero con métodos diferentes.
La desaparición de la revista Punto Final que logró en su término el gobierno de la Concertación- Nueva Mayoría parece asombrosa; pero si revisamos el historial de los gobiernos concertacionistas en la materia constituye, lamentablemente, un episodio más de una larga lista; y la culminación de una política seguida por muchos años.
No hay día que pase sin una nueva prueba de que el capitalismo “realmente existente” del imperialismo estadounidense y sus socios ya no tiene nada de positivo o atractivo que ofrecer a los pueblos, ni siquiera a los suyos, y que tampoco tiene ya la fuerza concreta, sea económica, militar o política para recuperar la perdida hegemonía mundial, lo que explica que actúe sistemáticamente con impunidad para hacerse valer, como lo vimos en los ataques con misiles en Siria, destruyendo de paso la poca legitimidad que le queda al sistema internacional nacido al final de la segunda Guerra Mundial, de Naciones Unidas y de las demás instituciones internacionales, debilitado ya por causa del breve pero significativo período del mundo unipolar.