Nunca a los poderosos les ha preocupado las desgracias de los muertos de hambre: les importa un rábano el que los negros haitianos se maten entre ellos, y que los centroamericanos se mueran de hambre y se vean obligados a emigrar en grandes caravanas, con recorridos de miles de kilómetros pues, al fin y al cabo, en esos países será nominado un Presidente pro-yanqui – así se haya robado las elecciones, como en el caso Juan Orlando Hernández en Honduras y el ladrón de Jimmy Morales en Guatemala mienta con el lema no roba-.
Crónicas país anormal
Piñera, protagonista del espectáculo en Cúcuta

A los únicos a quienes les importa un comino las sendas ayudas humanitarias dirigidas por Donald Trump y sus obsecuentes servidores y, últimamente por Rusia en favor de Maduro, son los ancianos y los niños hambrientos, pues saben que la mierda, llamada “ayuda humanitaria”, está compuesta de porquerías – especies de calugas que se disuelven en agua caliente, sumado a pan duro y a otros elementos, según “los benefactores”, de primera necesidad – que paliarían el hambre por un día, o máximo dos, pero que sí servirá para convertir a Venezuela en lo que hoy están Libia, Irak y, sobre todo Siria.
La emergencia nacional de Donald Trump
Los padres fundadores de Estados Unidos, siempre preocupados de que el Presidente de turno no se convirtiera en un rey absoluto, pensaron una serie de balances de poder, establecidos en las sucesivas enmiendas constitucionales.
Puerto Príncipe en llamas

Haití no va poder nunca con el pecado de haber sido en primer país del mundo en independizarse y terminar con la esclavitud: Francia siempre cobró millones de dólares en pago por la liberación de Haití, que era la colonia más rica del imperio. (Voltaire decía que Canadá era una inmensa bola de nieve que no servía para nada, comparado con Haití, el paraíso terrenal).
Argentina, el paraíso de la deuda perpetua

Al usurero lo único que no le importa es que se le pague la deuda, incluso la carga si el acreedor lo hace: se trata de prestar dinero a quien sabe nunca le va a pagar, pues el prestamista vive a expensas de los intereses, cada día más abultados, incluso, si llegara a ocurrir que el deudor se declara en cesación de pago, se le cobra una parte de los intereses con otro crédito y así siguen los eternos pagos.
Macri, la corrupción y el ascenso de Cristina

Para las elecciones a celebrarse este año en Argentina, según las encuestas, el electorado está dividido en tres tercios: el primero están por la reelección de Macri; el segundo, por el tercer mandato de Cristina Kirchner; el tercero, dividida entre varios candidatos que votarían por el peronismo o los indecisos.
El arte de degollar la verdad

La lucha poder político y económico en América se basa en el predominio y protagonismo de los medios de comunicación de masas, y la verdad como relación con la realidad no existe: se trata de ganar el apoyo de las masas sobre la base de un mundo virtual, es decir, un mundo al revés – como muy bien lo retrata Marx en su teoría de las enajenaciones -.
Pepe Mujica y el Papa Francisco, los reyes de la Milonga

Sin el Río de la Plata, sin Maradona, sin Sampaoli, sin Gardel y Lepera, sin la milanesa, sin bife de chorizo, sin la medialuna y, sobre todo, sin el tango y la milonga, sin su Papa Argentino, sumado a un tenor uruguayo, el mundo sería una porquería y, por cierto, muy aburrida.
La maldición de los recursos naturales: el caso de Venezuela

Ser rico puede ser una maldición. Un último estudio comprobó que nueve de diez ganadores de un juego de azar, a lo largo de dos años terminaron más pobres y frustrados que antes. A uno de ellos se le ocurrió cumplir la promesa de repartir las ganancias del Loto entre sus vecinos – se comprende el resultado de tanta generosidad -.
Canto de amor dedicado a don Matías Pérez Cruz
“Declaro inocente a Matías Pérez Cruz”. ¿Qué culpa tiene don Matías de tomar en serio la frase de uno de los Matte, en la cual afirma ser los dueños de este país? ¿Qué culpa tiene don Matías Pérez Cruz de creer que la propiedad privada es el bien más importante de la tierra por ser un bien de origen divino, y que Cristo murió en la cruz para salvarla? ¿Qué culpa tiene don Matías al creer que los comunistas se comen a los niños en cada desayuno? ¿Qué culpa tiene don Matías al defender la idea de que el único comunista bueno es el comunista muerto?