La campaña presidencial de Barack Obama es un ejemplo de una acabada performance de lo que debe ser el camino para acceder a la primera magistratura: “el sí se puede”, eslogan repetido hasta la saciedad fue capaz de dar una imagen de futuro de lo que podríamos llamar “horizontes de esperanza”, que aglutinó, no sólo a la juventud, sino también a las minorías afroamericanas y latinas, incluso, inmigrantes de otros países del mundo. En plena crisis económica, con un país devastado por la crisis suprime, Obama aparecía como una reencarnación de F. D. Roosevelt al plantear un “nuevo trato” a la sociedad norteamericana. A este nuevo programa de gobierno había que agregar el hecho simbólico de ser el primer Presidente afroamericana de Estados Unidos. Las reiteradas acusaciones sobre la nacionalidad de Obama, por parte de los republicanos, no tuvieron mayor acogida en la opinión pública, ávida de cambios y de caras nuevas en la política.

Pablo Longueira ha declarado que el estar obligado a acostarse temprano, debido a la presión domiciliaria nocturna decretada por un juez, le permite – creo yo – experimentar buenos sueños en vez de escuchar voces de ultratumba, como las que profería su mentor, Jaime Guzmán Errázuriz, desde el cielo de los momios, donde hay un Cristo disfrazado de milico romano, y un evangelio ad hoc que se acomoda a los poderosos y autoritarios. ¡Bienaventurados los ricos que dan pega a los rotosos subversivos e inútiles, así sea con sueldos “reguleques”!
La fronda plutocrática viene sufriendo una crisis de confiabilidad desde las elecciones presidenciales de 2009: la Concertación estaba segura de haber recibido el poder por gracia divina. El quiebre entre autoritarismo y democracia le garantizaba el triunfo sobre la derecha y, sobre todo, el mantener en el aislamiento y el mesianismo a los sectores de izquierda, especialmente al Partido Comunista como su fuerza principal.
Este candidato a la presidencia de Estados Unidos representa al sector más recalcitrante, xenófobo y racista de la sociedad norteamericana: los “blancos” de la clase media, analfabetos políticos y discapacitados socialmente, son los habitantes de la América profunda, es decir, el yanqui idiota, que tan acertadamente pintara un escritor de los años 50. Esta clase de espécimen repugnante fue la fuente de reclutamiento del Ku klux Klan – organización racista norteamericana, surgida durante la guerra civil, de 1878 -. Barack Obama, muy hábilmente, promoviendo una campaña de terror, achaca a Trump la cercanía con la organización de las tres K.
El circo de los políticos chilenos de hoy está cada día más pobre y miserable y con notable baja en la asistencia de público. A estos payasos no les importa el número de entradas vendidas, pues para ellos es fácil adquirir sus luminosos trajes con el sueldo que les paga el Estado de Chile, es decir, todos los chilenos, por el solo hecho de haber sido mediocres Presidentes de Chile.

Miguel Krassnoff, junto con otros agentes de la DINA, han sido sometidos a proceso por el asesinato del líder del MIR, Miguel Enríquez Espinoza. Luego de cuarenta años de impunidad, el valiente juez Mario Carroza ha decidido iniciar el proceso por el asesinato calificado en contra del cosaco, convertido en una bestia con cara de humano, y de otros agentes de esa organización criminal, que sembró el terror y la muerte durante los primeros años de la dictadura del cerdo baboso de Pinochet.
El decadente Partido Democrata cristiano aprovechó de la popularidad de la candidata a la presidencia de la república, Michelle Bachelet, en las elecciones de 2013, para conseguir un sinnúmero de cargos parlamentarios que jamás los hubieran obtenido con sus propias fuerzas.