La paradoja del periodista chileno Ibar Aibar Varas fue que regresó del exilio en los ’80 para trabajar en los nuevos medios que se habían propuesto derribar a la dictadura militar, pero una vez que la negociación condujo a ese objetivo resultó desempleado, porque bajo ese mismo gobierno de Patricio Aylwin que contribuyó a elegir, los jerarcas de la Concertación cerraron su diario El Fortín Mapocho, al igual que otros medios opositores a la dictadura de Pinochet. En otras palabras, esos medios no recibieron apoyo político y sustento económico publicitario de quien consideraban como “su propio gobierno”. Así como muchos otros trabajadores de prensa utilizados y traicionados, Aibar perdió su empleo al poco tiempo de comenzar la llamada “transición a la democracia”. Quienes lo vimos por última vez para despedirlo a su segundo –y definitivo- exilio a Francia en 1995 quizás no nos dimos cuenta de la gran tristeza de su partida.
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