El fútbol profesional hace rato que tiene cierto hedor. Los jugadores son abusados por técnicos, dirigentes y manejadores; los equipos grandes abusan de los equipos chicos; los dirigentes-inversionistas abusaron de los socios al birlarles sus clubes. De ese tipo de gente se puede esperar todo. En cambio los jugadores, aquellos cuyo trabajo se nombra con una bella palabra que indica diversión, la mayoría de las veces son víctimas. Por mucho que unos pocos terminen siendo millonarios.
Analizar la crisis de TVN sólo desde la perspectiva de la caída al cuarto lugar en sintonía que ha sufrido la estación en los últimos siete meses, sin considerar su aspecto valórico, podría ser un grueso error interpretativo. Repuntar los 12 puntos perdidos en horario prime no es la panacea, incluso la meta podría ser mayor, pero la crisis persistiría. De modo que suscribir la creencia de que sólo se trata de una cuestión numérica, susceptible de mejorar afinando decisiones editoriales o implementando nuevos planes de negocio, es no entender el quid del asunto. En rigor, la crisis de TVN es más compleja. Si bien es cierto que una arista tiene que ver con los bajos rating, también hay otras –más subjetivas, pero igual de importantes–, y que están relacionadas con la historia de esa casa televisiva, tras la que subyace una intrépida apuesta lanzada en despoblado: ser el canal de todos los chilenos.




El senador del MAS Alejandro Navarro lamentó el fallecimiento de un carabinero y dos funcionarios heridos producto del enfrentamiento entre comunidades mapuches y personal de carabineros que resguardaba una parcela en Lleu-Lleu, provincia de Arauco. 