
Don Mario murió en el aislamiento 30. Nadie supo la hora exacta en que dejó de respirar o de funcionar su cerebro o de ser un ente relacional o como sea que definamos la muerte. Sólo tenemos algunos fragmentos para reconstruir lo que pasó, a través de los otros, que dicen que lo vieron. De esa manera nos acercamos a la realidad con nuestros instrumentos deformadores llamados sentidos que reciben lo ya deformado por sus respectivos tamizajes. El hecho concreto es que una enfermera al entrar a controlarlo para entregar el turno de la mañana, lo encontró en ese estado de quietud suprema, al abrir la puerta corredera que suena en forma endemoniada y nunca cierra bien.






