
El presidente de Bolivia, Evo Morales, fue protagonista, el pasado el martes 2 de julio, de un incidente diplomático que ha indignado a toda la región latinoamericana por las flagrantes violaciones a los Convenios y acuerdos internacionales. Cuando regresaba de Moscú a Bolivia, al menos tres países europeos revocaron sobre la marcha el permiso de sobrevuelo al avión presidencial de Morales, que se vio obligado a aterrizar en Viena y pasar allí la noche. Francia, Italia y Portugal actuaron ante las sospechas de EE UU que el avión transportaba a Edward Snowden, el fugitivo que reveló el espionaje masivo por parte de las agencias de seguridad norteamericanas. De aquellas horas han trascendido algunos detalles gracias a las declaraciones del propio Morales.
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