
Se trata de uno de los estados más extraños que se han creado. El Estado Islámico quiere obligar a la humanidad a creer en su visión de una utopía religiosa y social que existe desde los primeros días del Islam. A las mujeres se las debe tratar como una propiedad personal y se les debe prohibir salir de casa a menos que las acompañe un familiar del género masculino. Las personas a las que se considera paganas, como los yazidíes, pueden ser compradas y vendidas como esclavos. Los castigos como decapitaciones, amputaciones y flagelaciones están a la orden del día. Y todos aquellos que no prometan lealtad al califato declarado por su líder, Abu Bakr al-Baghdadi, el 29 de junio del año pasado, son considerados enemigos.
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