
Los banqueros están preocupados por la ofensiva norteamericana que mantiene a ese sector en la lista gris del mundo financiero. Más que un problema económico, es un mecanismo de presión política de Washington contra los centros de lavados que compiten con sus propias redes en varios estados. Al mismo tiempo, sin embargo, en el radar del gobierno panameño no aparece lo que el Senado de EEUU estaba a punto de aprobar[1] en materia de intercambio comercial que mueve todo el piso del tratado de promoción comercial firmado hace pocos años. Se trata de la Autoridad de Promoción Comercial (Trade Promotion Authority – TPC) que contiene líneas de acción que van mucho más allá de los intereses comerciales.



La negativa rentabilidad de los bonos de la zona euro está provocando una inestabilidad macroeconómica que puede resultar en el mayor ‘default’ de la historia, según aseguran expertos financieros.
Las cifras oficiales y las declaraciones de los directivos de la FED, señalan que la economía norteamericana se ha fortalecido y que avanza lentamente, convencidos de estar saliendo de la crisis. No obstante, los indicadores más recientes, como el indicador del consumidor (The conference Board), uno de los principales indicadores que predicen la disposición al gasto del consumidor, señala una caída en Abril de 95,2 frente al 102,5, esperado.
El 12 de diciembre del año 2000 el arquitecto José Ignacio Cañas, Director de Obras de la Municipalidad de Vitacura, aprobó el permiso de edificación Nº 121/2000 a nombre de la empresa Interpetrol S.A. para que en un sitio de un poco más de 2 hectáreas, localizado en la Av. Presidente Kennedy 8950 esquina de la Av. Padre Hurtado, construyera varios edificios en altura, uno de ellos con 55 pisos, con destinos habitacionales y comerciales, incluyendo un mall con tiendas de lujo y un hotel de muchas estrellas, más otros tantos servicios de equipamientos.