
La extrema desigualdad global en parte crece debido a las políticas económicas neoliberales impuestas por los países ricos a las naciones pobres.
Archivo periodístico 2005–2019

La extrema desigualdad global en parte crece debido a las políticas económicas neoliberales impuestas por los países ricos a las naciones pobres.

Este martes ingresará al Congreso un nuevo proyecto de ley de reajuste del salario mínimo, discusión que, recordemos, se inició en marzo con un primer mensaje presidencial de 205 mil pesos. Esta vez, el Ejecutivo enviará un texto que incrementa el sueldo base de los actuales 193 mil hasta los 210 mil pesos, lo que representa un ajuste nominal de un 8,8 por ciento y real de 7,9 puntos porcentuales, según destacó el Presidente Sebastián Piñera.

En Chile no se habla de crisis en la economía. La prensa del duopolio y la especializada en finanzas insisten en acotar la economía a los negocios del sector privado, sus ventas y sus utilidades. Sólo como concesión, extienden la economía a los clientes -los consumidores- o hacia el mercado.

Días atrás se realizó un encuentro en Caracas para debatir las relaciones entre movimientos y estados, y cómo la autonomía y el poder popular pueden construir alternativas a un desarrollo anclado en el modelo extractivo. Participaron militantes de 30 organizaciones y movimientos, desde las cooperativas agrupadas en Cecosesola y la Red Nacional de Sistemas de Trueke hasta indígenas amazónicos y yupka, colectivos juveniles, culturales y artísticos, afrodescendientes, feministas y diversas expresiones urbanas y rurales. También hubo debates y encuentros con el Movimiento de Pobladoras y Pobladores.
El Sindicato interempresa de la Gran Minería y Ramas Anexas (Siteco) llamó a sus afiliados a mantenerse alertas ante los intentos del gobierno de Sebastián Piñera de “asfixiar” Codelco. Ante ello, el sindicato declara:

Los sectores empresariales más lúcidos formulan hoy lo que parece una insólita critica a la generosa política tributaria sobre el cobre implantada por los últimos gobiernos “democráticos” chilenos. La baja tributación que grava a la gran minería cuprera enriqueció al grupo local Luksic (fortuna de 14.400 millones de dólares, según Forbes 2013) y a grandes transnacionales como Anglo American, Barrick y otras, mientras crece la demanda de nacionalización levantada por los estudiantes, compartida por la mayoría de la sociedad chilena y casi todos los candidatos presidenciales que abogan por mejores condiciones de vida para el grueso de la población, principalmente en salud, educación, previsión social, salarios dignos, etcétera.
La Agencia de Fármacos y Alimentos de Estados Unidos (FDA en siglas inglesas), suspendió la entrada de todo el salmón fresco y congelado que la multinacional noruega Marine Harvest produce en Chile, luego del hallazgo el 5 de junio pasado de un cargamento contaminado con el químico cancerígeno Cristal Violeta, en una partida de salmón de esta compañía nórdica.
El lunes 1º de julio la economía chilena ascendió a otro escalón de los rankings internacionales: el Banco Mundial cambió la calificación de Chile de país de ingreso medio-alto, a país de ingreso alto, categoría que comparte a partir de ahora con todas las naciones denominadas desarrolladas. Desde este mes, la economía chilena se codea con la portuguesa, española, pero también con la canadiense, francesa, alemana o japonesa. Desde julio, es también el primer país latinoamericano en ostentar esta calificación.
Pese a que desde hace unos 15 años en Chile es legal registrar semillas, todavía la producción de semillas permanece en manos de muchos y muchas agricultores. Por eso la fruta y verdura que compramos en las ferias libres proviene de la pequeña y mediana agricultura campesina, sustentada en su propia autonomía de producción.
En una reunión en la que participaron pescadores artesanales con el ministro de Economía, Félix De Vicente, y en la que también estuvo presente el senador de la Región del Biobío Alejandro Navarro, éste sostuvo que el titular del gobierno “manifestó no tener respuestas a la demanda de los pescadores artesanales de la Región del Biobío de eliminar el 70% de exigencia de captura de la cuota global y así incorporar a 116 embarcaciones que representan a más de 1160 tripulantes que se han quedado fuera de estos beneficios”.