
El modelo chileno, pospolítica y fundamentalismo del mercado, nos dividieron en dos países, a pesar de los esfuerzos de la Concertación para mantener la cohesión social, pero limitada por los candados constitucionales impuestos por la dictadura. Como lo dijo en privado uno de los negociadores con la dictadura, representada entre otros por Allamand: “logramos una pinche transición”, un mexicanismo muy apropiado. Por desgracia, casi toda la clase política se acostumbró, la política era el arte de lo posible.
En un artículo reciente en The Economist llamado “Llenando el Futuro” y que se refiere a la futura bonanza petrolífera del Brasil, hay algunas ideas inquietantes que creo que son importantes de poner en la discusión porque podemos aprender algo. Cito:-


El camino de la humanidad, esa esencia de transitar todos los individuos conviviendo en paz y con derechos iguales para ser parte de una misma civilización, fue distorsionada en el tiempo, plagado por enormes enfrentamientos de increíble crueldad, hasta que el poder y la avaricia se apoderaran de la mente y del corazón del hombre. Las cualidades de la solidaridad y la colaboración, que alguna vez acompañaron los inicios de la vida humana para enfrentar un mundo desconocido, lleno de depredadores, fueron sepultadas profundamente en la psiquis de los individuos de hoy, guiados por una ideología que asumió el control de la humanidad, justificando y propiciando sangrientos enfrentamiento, para que los “elegidos” pudieran someter a los demás, “paganos, pobres, etc.”
Grecia sigue desmantelando su sector público en un intento desesperado de persuadir a la Troika, conformada por el Banco Central Europeo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea, de que le otorgue un nuevo rescate en octubre próximo.


