Muchachas increíblemente feas tienen el descaro de ocupar pasajes, calles y avenidas (¡En pleno siglo XXI!) para decir: a nosotras no nos gusta esto, en cambio, queremos lo otro. Lo otro se llama Educación, Autonomía, ¡LIBRE ALBEDRÍO! Por supuesto que han de ser castigadas con todo el rigor de la ley. El atrevimiento no queda exento de palizas monumentales, que en ocasiones incluyen toqueteos diversos. Son las huestes policiales las encargadas de acallar lo que algunos llaman disidencia. Cuánto desearía la ciudadanía vivir en un lugar apacible, lleno de rosas, donde no se vea suciedad alguna y donde las calles brillen de lo limpias que están. Nada de eso.
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