
He aquí un libro suelto y despeinado y feliz, un libro-cronopio, un libro como los que aman los poetas y los cronopios, que son los mismos, un diccionario biográfico ilustrado: Cortázar de la A a la Z, en edición de Aurora Bernárdez y Carles Álvarez Garriga, con diseño de Sergio Kern, que se presentó anoche, como parte de los festejos por los primeros 30 años de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FILPM) y del cual, con autorización de Alfaguara, reproducimos para los lectores de La Jornada, a manera de primicia, partes sustanciales de su contenido en este par de páginas-homenaje.
“Soy un incansable predicador de la unidad de la clase trabajadora chilena, porque cuando la clase trabajadora chilena está unida, es invencible. Nadie se atreve contra ella”, decía Clotario Blest Riffo, reconocido como la mayor figura del sindicalismo chileno.

Los medios de comunicación, es decir las oficinas de relaciones públicas de los poderes económicos, esos que Allamand llamaba fácticos cuando usaba la medicina cubana, han sido calificados como el Cuarto Poder porque pueden construir, deformar, cambiar la opinión de millones o simplemente insultar y avasallar a las víctimas de la depresión o la locura haciendo crónica roja sobre sus tragedias para alimentar el morbo y complacer a sus auspiciadores con el rating. Y lo hacen sin tener el más mínimo compromiso con la verdad, sin investigar o estudiar causas ni razones. No sólo hacen publicidad en vez de periodismo, sino además publicidad engañosa.
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