El libro “Los gajos del oficio. Ensayo, entrevistas y memorias, del ganador del Premio Altazor 2012, Grínor Rojo fue presentado este miércoles. El nuevo libro, que forma parte de la colección de Ciencias Sociales y Humanas de LOM ediciones, trata temas de cultura y sociedad latinoamericana tales como la historia cultural de América Latina, el discurso historiográfico de la izquierda latinoamericana, la educación pública, estatal y laica, los intelectuales y la escritura, siendo la décima y más reciente publicación del doctor en Filosofía, crítico y ensayista chileno con esta editorial.

Los escritores israelíes Amos Oz, David Grossman y Abraham Yehoshua firmaron un documento que pide a los parlamentos europeos reconocer a Palestina como Estado.
La escritora Kemy Oyarzún publica en estos días su poemario, Tinta Sangre, con la Editorial Cuarto Propio. El lanzamiento se realizará el próximo martes 9 de diciembre a las 19 horas en el auditorio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, Portugal 84, Santiago. Las presentadoras serán Faride Zerán, Premio Nacional de Periodismo, 2007, Lorena Pizarro, Presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y la poeta Malú Urriola, Premio Pablo Neruda.
El Sindicato de Actores de Chile SIDARTE llevará a la justicia laboral a Chilevision por la deuda con los actores y actrices de la serie dramática “Lo que callamos las mujeres”, que es actualmente éxito de sintonía nacional.
La tercera versión de la
Poco tiempo nos falta para que los canales de TV pública comiencen a corear al unísono el himno de los niños lisiados sobre cuyas vidas hemos oído, leído y sabido tanto en revistas de lindos colores. Historias llenas de amor, templanza e iniciativa empresarial. La tele no puede esperar, no es posible perder el resplandeciente tiempo de la Teletón en conversaciones y francachelas absurdas. ¡Todos juntos a prender la tele, como hermanos miembros de una iglesia! Tan bonita que se ve la Tonkita toda vestidita de un popelín más blanco que el mismo blanco, y el Martincito todo rubio, como hecho de oro, un Adonis, y Don Francisco, más bueno y cumplidor que San Sebastián. Si no fuera por Don Francisco, no habría Teletón y, en cambio, ¿qué habría?, se pregunta un televidente. Es viernes y el show está a punto de empezar. En la olla del comedero se cuecen las vienesas para preparar unos ricos completos. A la reina de la casa le gusta agasajar a los suyos con algo delicioso porque el panorama lo amerita. ¡Ojalá este año lleguen a la meta! Comenta la sabelotodo, al tiempo que bate la mayonesa a dos tenedores. Los niños no están porque los bribones le cortan la mayonesa y para la Teletón absolutamente todo debe estar perfecto. ¡Hala, vamos!
Y quién iba a creer que iba a llegar el día, el tan esperado día, en el que la Unión subordinaría sus anhelos de limpieza racial, sábanas de fieltro bordadas y cantaritos de porcelana china para decorar completamente un living-comedor (con su respectivas vitrinas, cielos rasos pulidos, cuelgas de fibras vegetales y un regio cuadro de Pinochet) a fin de rebelarse contra el sistema capitalista. Un sistema promovido descaradamente en desmedro directo de la clase obrera, que también, por si no lo sabía Usted, está compuesta de personas que asimismo son seres humanos. Cacarean y cacarean como gallinas de las de hacer cazuela, rique incluido. De ahí que en el aire viciado de la Unión se repita de forma constante: me rebelo.
Fue a fines de 1991 que por primera vez me enfrenté –y uso la palabra muy a propósito– con Mike Nichols. Habían arreglado la reunión, en un hotel de Nueva York, los productores de mi obra, La Muerte y la Doncella, que Mike, el más importante director de teatro de su tiempo y uno de los grandes del cine, estaba interesado en montar en Broadway.