Las revoluciones de colores son un producto de importación cuidadosamente diseñado por tecnólogos occidentales y financiadas desde el exterior, denunció hoy el secretario del Consejo ruso de Seguridad Nacional, Nikolai Patrushev, en entrevista concedida a Konsomolskaya Pravda. Patrushev advirtió que las autoridades no permitirán importar este modelo cuyo nombre eufemístico fue acuñado por las grandes cadenas mediáticas para santificar las movilizaciones políticas que derribaron gobiernos en los inicios del siglo XXI en el espacio postsoviético. Los receptores del dinero tienen la obligación de rendir cuenta a sus clientes foráneos, cumplir su voluntad y sus consejos, que más se parecen a instrucciones, aclaró el también exjefe del Servicio Federal de Seguridad (FSB, por sus siglas en ruso). En sus declaraciones al diario de amplia circulación, el experto consideró que no hay premisas en Rusia para una revolución de colores y “no dejaremos implementar semejantes guiones en nuestro país”. RT