
Fracasó por completo la estrategia de la cúpula de la CUT que confió en el Gobierno de Michelle Bachelet-Nueva Mayoría, en las diligencias personales de la ministra DC del Trabajo, Ximena Rincón, y en el parlamento binominal para recuperar derechos conculcados por la dictadura y nunca satisfechos durante toda la transición pactada.





