No son, no pueden ser, efectos colaterales e indeseados de la guerra contra el narcotráfico. Los periodistas críticos son uno de los objetivos. No el único, porque el blanco principal siguen siendo los de abajo organizados. El asesinato es el modo que tienen los de arriba, esa compleja alianza narco-empresarial-estatal, para desorganizar movimientos y para neutralizar a los periodistas críticos y a los medios (pocos) que los publican. Me resisto a verlo de otro modo, por la propia historia de los medios.
Dos periodistas sobrevivieron a violentos intentos de asesinatos a tiros en 24 horas en México, donde ya fueron asesinados otros tres reporteros este mes, informan Paola Nalvarte y Teresa Mioli en Periodismo en las Américas.
América Latina, pese al crecimiento económico de una década, a la reducción de la pobreza monetaria y a la aplicación de políticas redistributivas que implementaron varios gobiernos de la región, mantiene el penoso sello de ser la región “más desigual del mundo”.
Un elemento que se ha globalizado rápidamente ha sido el de la crisis de la democracia. En Europa, que se enorgullecía de sus sistemas políticos, las políticas de austeridad han promovido la generalizada deslegitimación de esos sistemas, centrados en dos grandes partidos. Cuando ambos asumieron esas políticas económicas anti-sociales, han entrado en crisis acelerada, perdiendo votos, intensificando el desinterés político por las elecciones, dado que esos dos partidos promueven políticas similares. Han empezado a surgir alternativas –en la extrema derecha y en la misma izquierda- que ponen en shock a esos sistemas: por la derecha de forma autoritaria, por la izquierda buscando el ensanchamiento y la renovación de las democracias.
Al grito de “¡Justicia!”, periodistas y activistas marcharon esta tarde del Ángel de la Independencia rumbo a la Procuraduría General de la República en protesta por el asesinato de comunicadores en el país.
Hay cosas que serían imposibles sin el inestimable trabajo del periodismo objetivo. Una de ellas es la actual conversión de cualquier mala noticia para el establishment occidental en un elemento de la desempolvada hostilidad hacia el enemigo ruso de la Guerra Fría. Y eso, cuando ya compartimos con ese enemigo sistema socioeconómico (capitalista) y tipo (oligárquico) de régimen político, tiene su mérito.
Tener agua potable es cuestión de vida o muerte. Actualmente, contamos con reservas de agua suficientes para abastecer a todo el mundo, sin embargo, a causa de las escasas infraestructuras o la mala situación económica que asola algunos países, millones de personas, la mayoría niños, mueren a causa de este hecho. En total, cerca de dos millones de muertes infantiles se producen cada año por falta de agua limpia y saneamiento adecuado.