
Le invito a abordar la nave de la nostalgia y regresar mentalmente a ese Chile de ayer, donde el espíritu libertario, republicano y democrático sin ambages, campeaba orondo por los terrenos de nuestro país. Eran los años en que mostrábamos ufanos la más digna democracia que existía en Latinoamérica, junto a las de Uruguay y Costa Rica. Además, nuestras universidades y nuestras publicaciones periodísticas arrancaban aplausos y felicitaciones en esta parte del orbe que llamamos América.
Al día siguiente de la histórica elección de la Asamblea Nacional Constituyente, que tuvo lugar en la República Bolivariana de Venezuela el 30 de julio pasado, innumerables periódicos en el ámbito planetario, entre ellos, de México, exhibieron en sus primeras planas la fotografía del momento preciso en que es detonada una carga explosiva en una avenida del este de la ciudad de Caracas, dirigida contra una caravana de motorizados de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). En un video de la emboscada que circuló por las redes electrónicas, es posible observar la columna de motociclistas dar vuelta a una esquina, y de pronto, en el fondo de la calle, tiene lugar la detonación que causó la muerte de un joven integrante de este cuerpo militar y heridas graves a otros ocho.
En memoria del periodista argentino Héctor Ernesto Demarchi, detenido desaparecido el 5 de agosto de 1976 por esbirros de la dictadura cívico militar argentina encabezada en sus inicios por Jorge Rafael Videla, el sábado 5 de agosto se colocó una baldosa en el micro centro de Buenos Aires, justo donde fue visto por última vez, en el mismo lugar donde fue secuestrado e introducido en un camión de valores, sin que hasta hoy se conozca su destino final ni que hicieron con su cuerpo.
LA ALIANZA DE ENTIDADES DE PRENSA DA LA BIENVENIDA al pleno de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, (CIDH) que se encuentra en el país para evaluar de cerca la situación de estas garantías, recibir información de las autoridades y de la sociedad civil y verificar aspectos relacionados con la justicia, seguridad ciudadana, desigualdad, discriminación y libertad de expresión.
El periodista Luciano Rivera Delgado fue asesinado de un disparo en la cabeza en la madrugada del lunes 31 de julio en la localidad Playas de Rosarito, en el norteño estado mexicano de Baja California, informó la Procuraduría General de Justicia (PGJBC) de ese estado. Rivera era conductor del noticiario CNR Noticias Canal 54 y dirigía la revista “Dictamen”, donde publicaba noticias sobre Rosarito y Tijuana.
Hoy, 31 de julio de 2017, me encuentro con un titular que retrata la completa falta de respeto a la verdad de ese diario corrupto que es El Tiempo, con un manejo de la opinión pública que, desafortunadamente, come cuento.
A partir del reportaje de la revista Sábado que reveló que Pablo Oporto, comerciante que alcanzó gran popularidad este último tiempo por los supuestos episodios de delincuencia que había vivido y que lo habían llevado a terminar con la vida de 12 personas en defensa propia, entregó un testimonio falso en diferentes medios de comunicación, la presidenta del Colegio de Periodistas, Javiera Olivares, manifestó su preocupación en torno al caso. “Lo primero a valorar es el gran trabajo que develó este falso testimonio. Lo segundo, es que aquello evidencia una nueva muestra de prácticas periodísticas que no emplean toda la rigurosidad necesaria y exponen a personajes públicos y a la ciudadanía a información poco veraz, no suficientemente contrastada”.
Las imágenes reiteradas con que la prensa televisiva asocia a los niños institucionalizados -entiéndase “niños Sename”- provocan miedo en la gente: las imágenes muestran principalmente al niño delincuente. Por ende, consciente o inconscientemente, la reacción de la gente es de rechazo e incluso de repulsa, especialmente en quien haya sido víctima de la delincuencia, y en Chile seis de cada 10 personas han sido víctimas directas o indirectas de la delincuencia.
La agrupación de medios de comunicación de Estados Unidos News Media Alliance advirtió ayer sobre el