El Gobierno decretó este miércoles el estado de emergencia agrícola en varias localidades del centro del país debido a la intensa sequía.
Archivo periodístico 2005–2019
El Gobierno decretó este miércoles el estado de emergencia agrícola en varias localidades del centro del país debido a la intensa sequía.
El ciclón Yasi se debilitó este jueves y se alejó del noreste de Australia luego de causar grandes destrozos de “proporciones catastófricas” en varias ciudades donde impactó con fuerza y dejó a 180 mil personas sin electricidad. El paso del ciclón no registró víctimas fatales.
Las autoridades calificaron el paso de Yasi como catastrófico en el noreste del estado de Queensland donde arrancó los tejados de las casas y árboles derribados por la velocidad de los vientos de hasta 285 kilómetros por hora.
Las autoridades policiales y los servicios de Protección Civil iniciaron la respectiva inspección en los lugares más afectados para determinar las consecuencias de Yasi que tocó tierra hacia las 14H00 GMT con categoría 5, la máxima para este tipo de fenómenos naturales.
El ciclón retrocedió este jueves a tormenta tropical y mantiene su rumbo en dirección al territorio del Norte de Australia, con vientos de hasta 90 kilómetros por hora.
Por su parte, la jefa del Gobierno del estado de Queensland, Anna Bligh, precisó que el cuerpo de la Policía no recibió el reporte de víctimas fatales .
“Estoy muy aliviada de no haber escuchado informaciones de la Policía ni de ninguna otra fuente sobre heridos graves o muertes”, dijo a Bligh a medios de comunicación.
La autoridad de esa entidad informó que las ciudades más afectadas por el paso de Yasi son Innisfail, Silkwood, Mission Beach, y sobre todo las de Tully, donde cerca del 90 por ciento de las construcciones registran daños, así como en Cardwell, a orillas del océano y en la que unas 200 casas fueron destruidas o registraron daños.
En las localidades portuarias, subió el nivel del mar hasta en siete metros por lo que los daños se vieron en decenas de embarcaciones de recreo y pesca hundidas.
Las autoridades de la región ordenaron la evacuación de unas 40 mil personas en peligro entre el martes y el miércoles.
El servicio de meteorología estimó que la fuerza de “Yasi” era mayor que la del ciclón “Larry”, que en 2006 destruyó casas y comercios de la costa del noreste y causó daños materiales por el orden de los mil millones de dólares.
Yasi tocó tierra en Queensland, estado que aún se sobrepone de las impresionantes inundaciones dejadas por las lluvias que desde finales de noviembre pasado y hasta hace una semana cobró la vida de 35 personas y causó daños materiales por más de 5 mil 600 millones de dólares.
La inminente llegada hoy del potente huracán Yasi a las costas del noreste de Australia, mantiene a sus habitantes en estado de alerta máxima.
De dioxinas y gallinas. Un medio informa que “La fuente del problema parece ser una planta en el norte de Alemania que produce una variedad de materiales utilizados tanto para la fabricación de forraje como para otros procesos industriales como producción de papel.”
Una intensa tormenta nocturna de truenos y rayos acompañada de una fuerte nevada hizo que Nueva York, al noreste de Estados Unidos quedará enterrada este jueves bajo una gruesa capa blanca, después de haber vivido la mayor “bomba meteorológica” o “tormenta de invierno” de la que se tiene noticia.
Lima.- San Martín es una de las tres regiones amazónicas más deforestadas de Perú. Pero allí organizaciones sociales y pobladores se acercaron a las autoridades locales y regionales para defender la flora, la fauna y las fuentes de agua y detener la depredación de los bosques.
El planeta vive la manifestación meteorológica más potente de La Niña en 50 años, con inundaciones sin precedentes en Australia y sequías en Argentina, Brasil y Uruguay que afectan inclusive los precios de los alimentos.
El agua, que decide nuestra vida o muerte, no está en ríos y lagos sino en el aire. Es lo que se deduce de la creciente frecuencia de catástrofes causadas por las sequías o lluvias excesivas, como las que mataron a más de 600 personas en ciudades montañosas cercanas a la ex capital brasileña.
Las negociaciones de Naciones Unidas sobre cambio climático en Cancún en diciembre 2010 (COP 16) significaron un parteaguas en muchos sentidos, todos negativos. No así las movilizaciones populares frente a esta cumbre, de organizaciones como Vía Campesina y otras de base, que no han perdido el sentido de la realidad, de lo que es absurdo y de lo que necesitamos hacer. Cada vez, la brecha es mayor.