La cuarta guerra mundial ya comenzó. Mientras Ud. descansa, mientras Ud. consume, mientras Ud. goza de los espectáculos que le ofrece el sistema, un ejército invisible se está apoderando de su mente, de su conducta y de sus emociones. Su voluntad está siendo tomada por fuerzas de ocupación invisibles sin que Ud. sospeche nada. Las batallas ya no se desarrollan en espacios lejanos, sino en su propia cabeza. Ya no se trata de una guerra por conquista de territorios, sino de una guerra por conquista de cerebros, donde Ud. es el blanco principal. El objetivo ya no es matar, sino controlar, las balas ya no apuntan a su cuerpo, sino a sus contradicciones y vulnerabilidades psicológicas. Su conducta está siendo chequeada, monitoreada, y controlada por expertos. Su mente y su psicología están siendo sometidas a operaciones extremas de guerra de cuarta generación. Una guerra sin frentes ni retaguardias, una guerra sin tanques ni fusiles, donde Ud., es a la vez, la víctima y el victimario.
Si alguien cree que no hay censura en la actualidad, que me diga si así como se ha sabido todo lo que pasa en Egipto, por qué los periódicos no han dicho nada sobre lo que pasa en Islandia : En Islandia, el pueblo ha hecho dimitir a un gobierno al completo, se nacionalizaron los principales bancos, se decidió no pagar la deuda que estos han creado con Gran Bretaña y Holanda a causa de su mala política financiera y se acaba de crear una asamblea popular para reescribir su constitución.
De acuerdo con un nuevo informe de la BEA, los gastos de consumo propio (GCP) aumentaron en $69.000 millones (7%), mientras que el ingreso personal aumentó solo en $38.000 millones (3%) en febrero.
Washington.- La pérdida de puestos de trabajo en el mundo llegó a un nivel récord y golpea en especial a los jóvenes, alertó este miércoles Dominique Strauss-Kahn, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Paris.- El descalabro de la economía de Portugal y la necesidad de sumarse a la lista de países de la Unión Europea (UE) con préstamos multimillonarios de rescate volvió a poner en el tintero la crisis del Viejo Continente.
Los grandes consorcios mundiales han creado una variedad de agentes infecciosos, que luego diseminan en la población. Esos mismos ofrecen después tratamientos meramente sintomáticos, pero jamás los antídotos. La industria farmacéutica cumple los objetivos político-hegemónicos de impedir el desarrollo humano en regiones energéticas y estratégicas de cada Continente.
Voces de expertos y preocupados ciudadanos del planeta llaman la atención sobre los presuntos vínculos entre las anomalías del clima y los potentes sismos registrados en los últimos años con los frutos del proyecto militar HAARP, liderado por Estados Unidos.
Yo me hallaba en las calles de Tokio cuando se produjo el terremoto. El suelo tembló con violencia, mientras bailaban ante mis ojos y durante un buen rato los edificios. Nunca había experimentado, ni de lejos, cosa semejante, y me percaté al instante de que algo terrible había sucedido. Lo primero que me vino a la cabeza fue el terremoto de Kobe en 1995, en el que perecieron más de 6000 personas. Aunque no experimenté personalmente el terremoto de Kobe, afectó a mi región de origen, en la que vivían muchos parientes y amigos, de manera que acudí sin tardanza al escenario del desastre. Anduve por las calles, y vi edificio tras edificio convertidos en ruinas.
El poderío y la energía nuclear suscitan una nueva gama de riesgos “sistémicos” inéditos, tanto por el tipo de peligros que implican como por la amplitud de los mismos. El Estado japonés lo ha vivido en carne propia por segunda vez. Los intereses geo-económicos lo hicieron olvidar las víctimas de Hiroshima y Nagasaki. La nación vencida se puso bajo el paraguas protector de la potencia imperial norteamericana y decidió constitucionalmente dotarse de energía nuclear “con fines pacíficos”. Fue imposible. La tecnología atómica está marcada por los impulsos mortíferos de la guerra y la tecnociencia, además de los imperativos capitalistas de producción depredadores de la naturaleza.