La fiebre de austeridad que se ha apoderado de Europa amenaza con llevar al viejo continente a un hoyo de recesión que no hará sino ahondar la crisis de la deuda y agravar el drama social que aqueja, aunque desigualmente, a toda la unión.
Archivo periodístico 2005–2019
La fiebre de austeridad que se ha apoderado de Europa amenaza con llevar al viejo continente a un hoyo de recesión que no hará sino ahondar la crisis de la deuda y agravar el drama social que aqueja, aunque desigualmente, a toda la unión.
Atenas.- Mientras se profundiza la crisis de deuda soberana en la eurozona, el sector laboral en Grecia es cada vez más aplastado por un plan de austeridad que no ha logrado ningún cambio positivo hasta ahora.
Monsieur Guefelstein, mi profe de Termodinámica en el Centro de Estudios Superiores Industriales de París, siempre iniciaba sus clases con la misma frase: “En el estado actual de nuestros conocimientos…” Con esa frase Guelf, como le llamábamos familiarmente, nos decía que no existe ninguna verdad trascendente, absoluta, definitiva, inmutable.
No hubo escapatoria posible para los asuntos públicos europeos, en especial los de naturaleza financiera. Los acontecimientos han sido cruentos para los tomadores de decisiones: varios gobiernos de distintos países han caído y sus partidos enfrentan drásticas consecuencias, hasta de identidad ideológica.
La actual crisis mundial fragmenta el planeta en regiones de tal modo que el sistema-mundo se aproxima a una creciente desarticulación. Uno de los efectos de esta creciente regionalización del planeta es que los procesos políticos, sociales y económicos ya no se manifiestan del mismo modo en todo el mundo y se producen divergencias –en el futuro tal vez bifurcaciones– entre el centro y la periferia.
Londres.- El creciente malestar contra los elevados niveles de desigualdad, evidenciado por movimientos como Ocupa Wall Street o la primavera árabe, corre el riesgo de descarrilar el avance de la globalización y representa una amenaza para las economías a nivel global, indicó el Foro Económico Mundial (FEM) en su informe Riesgos globales 2012, según reporta la agencia Reuters.
La incertidumbre generada por la amenaza de proliferación nuclear y el calentamiento climático hizo que la asociación Boletín de Científicos Atómicos adelantara un minuto su cuenta regresiva para el apocalipsis, informaron el martes científicos internacionales, según la agencia AFP.
Hacia la última semana del año pasado un mensaje de emergencia circuló por algunos sitios web y blogs: Lyndon Larouche advertía que la tercera guerra mundial era inminente y que el mundo debía tomar acciones inmediatas para destituir al presidente de Estados Unidos, el principal instigador de tal desastre. El anuncio, de un alarmismo indudable, no alertó a nadie.
He encontrado una clara coincidencia en casi todos los mensajes de principio de año divulgados en estos días por líderes políticos y articulistas de prensa: esperan un año aciago. Todavía más difícil que 2011
, dijo Angela Merkel.
La crisis capitalista –cuyo curso se parece a los dientes de un serrucho– abarca todo el planeta y todos los grandes centros de la economía (Estados Unidos, Europa, Japón, China), pero no lo hace con la misma magnitud ni tiene simultaneidad, ya que, por ejemplo, China reduce su ritmo de crecimiento pero éste sigue siendo muy alto; Europa se precipita en la depresión y Estados Unidos, en cambio –como Japón–, está estancado y con grandes problemas, pero se sostiene fundamentalmente gracias al apoyo chino, que mantiene el valor de los bonos del tesoro estadunidenses que, si Pekín no los comprase, se derrumbarían.