«Para facilitar la financiación, el aseguramiento y la inmediatez de las transacciones comerciales, el volumen de las transacciones financieras debía crecer aún más deprisa que el propio comercio. Se hacía necesario inventar formas de financiación completamente nuevas, desarrollar los derivados de crédito, bonos de titulización, compras de petróleo en el mercado de futuros y otras más, que hacen que el sistema comercial mundial funcione de forma mucho más eficiente. En muchos aspectos, la estabilidad aparente de nuestro comercio y de nuestro sistema financiero a escala mundial reafirman el sencillo principio enunciado por Adam Smith en 1776 y corroborado por la historia: el libre comercio de individuos que trabajan en interés propio conduce a una economía estable y en crecimiento» Alan Greenspan (1)
En 1935, Edmund Husserl pronunció sus dos famosas conferencias en la Sociedad Cultural de Viena acerca del estado de la crisis europea de aquel entonces. Crisis que desembocaría en el estallido de la Segunda Guerra Mundial.
Entre las causas de la crisis global se encuentran algunos elementos estructurales de la economía mundial. Uno de los más importantes es el defectuoso sistema monetario internacional.
Durante ya más de seis años la principal cuestión política en los países más desarrollados ha sido el paro. Gente que pierde su empleo, jóvenes que no lo encuentran, empresas que dejan de funcionar, máquinas e instalaciones subutilizadas, crédito que no llega a quien lo necesita, familias que pierden su casa, pensiones que se reducen, servicios sociales que se deterioran, pobreza y marginación que crecen.
Los sabihondos se reunieron como siempre en Davos, pero ahora nadie les da bola y ni ellos mismos confían en sus recetas, preocupados como están por la crisis de civilización y por esta crisis estructural del capitalismo que es al mismo tiempo una crisis ecológica.


Los dueños del poder mundial tranquilizan a la humanidad con engaños, aunque saben perfectamente el problema de límites que se gesta en la naturaleza y preparan sus estrategias ocultas de futuro.
Uno de los problemas más serios de la teoría económica es su incapacidad para tratar los temas monetarios de manera coherente. Las consecuencias son graves: el discurso de la teoría económica dominante ha arropado y cultivado una idea completamente errónea sobre el funcionamiento de los bancos y la creación monetaria.
