Santiago.- Después de permanecer un poco más de tres horas en el cuartel de la Policía de Investigaciones, el ex militar Raúl Iturriaga Neumann fue trasladado al penal Cordillera en la comuna de Peñalolén, donde será notificado de la condena de cinco años y un día, dictada en su contra por el juez Alejandro Solís, debido al secuestro calificado del ex mirista Luis San Martín en 1974. A la salida, el ex uniformado, que lucía una chaqueta beige y pantalón negro, sólo señaló que se encontraba “muy bien”. Iturriaga abordó un automóvil Nissan V-16 de la policía civil, acompañado por cuatro detectives. El auto salió escoltado por otros cuatro vehículos en los que viajaban algunos de los efectivos que participaron en su captura ocurrida esta mañana en Viña del Mar.
Al llegar al penal Cordillera, que está compuesto por cinco cabañas enrejadas, Iturriaga se unirá a los otros siete militares que cumplen condena en este recinto: los generales (r) Manuel Contreras y Miguel Krassnoff, los coroneles (r) Maximiliano Ferrer Lima y Marcelo Moren Brito, además de los brigadieres (r) Pedro Espinoza, Carlos López Tapia y Fernando Laurini Maturana.
CAPTURA
La Policía de Investigaciones capturó en Viña del Mar al prófugo de la Justicia, general (R) Raúl Iturriaga Neumann, condenado a cinco años y un día de presidio por el secuestro calificado de un militante del MIR.
Raúl Iturriaga Neumann portaba un pistola calibre nueve milímetros y se encontraba solo en un departamento de la avenida San Martín de Viña del Mar al momento de su captura. jueves.
Así lo dio a conocer el director de Investigaciones, Arturo Herrera, quien además señaló que el general en retiro actuó pacíficamente y no opuso resistencia en el momento en que la policía puso fin a sus 52 días como prófugo de la Justicia.
Herrera explicó que Iturriaga estaba en un departamento -el 192 del edificio ubicado en el número 1020 de avenida San Martín- que no es de su propiedad y “no hubo ninguna situación que pudiéramos llamar conflictiva, se entregó sin problemas y fue traído de inmediato a Santiago”.
El pasado 11 de junio, a través de un video que envió a algunos medios de comunicación, el ex jefe del Departamento Exterior de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), el organismo represivo de la dictadura de Augusto Pinochet, se declaró “en rebeldía” ante el fallo de la Corte Suprema en su contra.
Iturriaga fue sentenciado por el secuestro calificado del militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) Luis Dagoberto San Martín Vergara, en 1974.
El juez Alejandro Solís, a cargo del proceso por San Martín, podrá dictar el cúmplase de la condena del oficial en retiro, quien debería ser ingresado al Penal Cordillera.
De acuerdo a cercanos a los procesos por violaciones a los derechos humanos, la fuga de Iturriaga Neumann no tiene directa relación con el caso del mirista, en el que acusa una “ficción jurídica”, sino que con su responsabilidad con otros crímenes de la dictadura, cometidos en el extranjero, y en los que tiene una relevante participación y por los que podría enfrentar penas mayores.
En 1995 es condenado en ausencia por la justicia italiana junto al ex general Manuel Contreras, a 18 años de presidio por el atentado perpetrado en Roma en 1975 a Bernardo Leighton y su esposa.
También está procesado por el doble homicidio, en Buenos Aires, del ex comandante en jefe del Ejército Carlos Prats y de su esposa, Sofía Cuthbert, en septiembre de 1974.
OPERACIÓN COLOMBO
Un año después del asesinato del general Prats y su esposa, el “Giggio” Iturriaga volvió a Buenos Aires disfrazado de “Eduardo Rodríguez Pérez” con pasaporte diplomático. Viajó como “comerciante”. Sus salidas y regresos quedaron registrados en el referido Departamento de Control de Fronteras. Claro que ahora su misión era distinta: organizar la Operación Colombo.
El agente DINA Enrique Arancibia Clavel, único condenado en Argentina por el crimen de los Prats-Cuthbert, recuerda que en 1975 cuando Iturriaga Neumann lo contactó en la capital argentina. “Me dijo que había que hacer aparecer en Argentina a un subversivo chileno llamado Silbermann, porque esto se había bautizado como Operación Colombo”, confesó Arancibia a la jueza Servini en el proceso en Buenos Aires.
Se trataba del ingeniero comunista David Silbermann. En abril de 1975, efectivamente apareció en un sótano de Buenos Aires el cuerpo destruido de una persona cuya identidad se dijo que pertenecía a David Silbermann Gurovich, con un cartel que decía “Dado de baja por el MIR”. Se comprobó que no era su cuerpo. Pero sí era parte de la Operación Colombo. Fue el montaje de la dictadura para hacer creer que 119 prisioneros a quienes se les daba por desaparecidos por sus familiares, en realidad habían salido de Chile en forma clandestina y se mataban entre ellos en Argentina por rencillas políticas, o morían enfrentados con fuerzas militares y policiales en ese país.
MINISTERIO DEL INTERIOR
El subsecretario del Interior, Felipe Harboe, confirmó hoy que el general (r) Raúl Iturriaga Neumann fue capturado durante la madrugada en un departamento en Viña del Mar y fue trasladado hacia un cuartel de la Policía de Investigaciones de la capital.
“Estamos confirmando que durante la madrugada de hoy debido a intensas diligencias de investigación policial realizadas por la Policía de Investigaciones de Chile se ha procedido a la captura del general (r), quien se encontraba prófugo desde el día 11 de junio pasado”, señaló.
Harboe sostuvo que con esta detención “se da por cumplida la orden judicial que ha ordenado su captura por la condena que enfrenta en tribunales de Justicia”.
Agregó que “esto confirma una vez más la eficacia de nuestra Policía de Investigaciones, del trabajo de inteligencia policial que se realiza y por cierto de igual forma también que nadie se encuentra por sobre la ley”.
El subsecretario indicó que en el procedimiento sólo fue detenido el ex uniformado.
VOCERO DE GOBIERNO
El ministro vocero de Gobierno, Ricardo Lagos Weber, calificó como “una excelente noticia para Chile” la captura de Iturriaga Neumann. Recalcó también que esto comprueba que en el país nadie está por sobre la ley y “la justicia llega y los alcanza a todos”.
“También es una buena noticia decir que los criminales van a estar donde tienen que estar, detrás de las cárceles (sic)”, manifestó luego de señalar que aquí nunca hubo una burla hacia las instituciones, y que estas mismas fueron las que finalmente lo detuvieron.

