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Agosto 19, 2026

Todo empezó como jugando: FACE, nunca pensé quererte tanto

 Se trata de una película digital realizada por mister David Fincher. El orígen de Face. Una necesidad ansiosa de comunicarse con ellas y con los otros. La película goza del ritmo de la velocidad mental de las cosas. Los diálogos veloces entre jóvenes personajes que tienen problemas de comunicación y seducción entre ellos.

Empiezan a alucinar con estos aparatos parecidos al Alefh de Borges.

Cámaras inquietas que afirman los comentarios inteligentes de la moda saludable del video casero.

Una ausencia de fotografía y de ese micro mundo simbólico, pequeño , el pequeño altar que rodea al caníbal sentado delante de su computador.

Cine digital de niñatos que inventaron algo que ya tiene involucrados a 500 millones de personas y subiendo, cual porotal creciendo a tiempo y agua por las noches.

En cartelera seguramente la romperá dado que es interesante que te intenten explicar el origen de la herramienta múltiple, que espera a por ti en tu habitación o en el aula de tu universidad, en la pega o en las casetas del ciber Bielsa.

Se dice que los mayores de 35 empiezan a carraspear, cuando no aparece el silencio y ya la mayoría sordos por desperfecto técnico o por voluntad no soportan a veces no entender nada del lenguaje digital.

Los +jóvenes alucinan de que el creador de una de formas de los ordenadores sea un tipo normal que pulula entre Woody Allen y el señor Juanito.

Por citar esos años donde la mayoría de los ordenadores eran fijos y meta alegro andante.

Estamos hablando de una universidad norteamericana donde siempre es mejor promover la idea de jóvenes ekilibrados y adictos a la tecnología.

Que no jalan coca colombiana ni pitos jamaicanos. Que no rezan sus credos.

 

Igual sirve para intentar estas frases de acercamiento a este fresco y arriesgado filme, el haberla bajado de la red que habita en  nuestras piezas para comentarla y mandar la nota al editor del diario imaginario.

 

Ahora recuerda alguna música roquera y ahí se cortó la luz y ahora me acompaña la vela, la lluvia y la pluma.

La música que llora, se transforma en  danza en el tejado y las letras ya no son el galope de las yemas autómatas, sino que las caligrafías de los c@níbales deseantes, tranquilas e inseguras.

Es la historia de Facebook,la red social que ya lleva 500 millones de usuarios.

La historia de la primera ciudad imaginaria antes de los cortes diarios de luz eléctrica.

El principio precioso, polémico y nutriente del libro de los rostros.

 

Jordi LLoret