google-site-verification: google096975d001c6a771.html
Agosto 18, 2026

“A los pobres los tendréis siempre” en el capitalismo

La Concertación se agotó. Terminó gobernando con sus técnicos menos capaces –llevaba ya 16 años en la Presidencia y no tenía más de donde reclutar-  y esos políticos-especialistas fracasaron en el combate a la pobreza.

Esta fea crisis del capitalismo mundial, de la que aún no salimos, repercutió aquí como había repercutido la con el nombre de “asiática” en el gobierno de Frei Ruiz Tagle, y ni “el poeta” Aninat ni “el genial” Velasco pudieron hacer crecer el producto y mejorar la situación de los más pobres.

No hubo ni crecimiento considerable ni menos crecimiento con equidad.

Son los porfiados hechos.

El gobierno de Michelle Bachelet fue un gobierno respetuoso con las mujeres y creó un piso más alto del cual reivindicar derechos pero no fue un buen gobierno para el millón doscientos mil mujeres pobres chilenas. Fue mejor que el de Pinochet, por cierto, pero no fue mejor que el de Lagos o el de Aylwin.
La derecha es tan ciega e ignorante que se quejó, en el gobierno de Bachelet, que la Presidencia se preocupaba de los pobres y no de la clase media. Quería que se preocuparan de los pobres menos de lo que se preocuparon. ¿En cuánto habrían crecido los pobres si les hubiesen hecho caso?
Esos son los problemas políticos de superficie, importantes pero no decisivos.
El capitalismo no ha podido terminar con “la pobreza”. Sigue anunciando tiempos mejores pero no puede construir esos tiempos. Todo lo que digan al respecto el gobierno, la oposición y la Iglesia es esencialmente falso.

Ellos no quieren partir de la base de que el capitalismo, por el contrario, vive de la inequidad, y subproduce a los pobres, como multiplicó, en la edad moderna, a los trabajadores y los hizo proletarios. También a los pobres actuales, que no es lo mismo pero es peor.

Los sin trabajo son el ejército de reserva de los trabajadores y ello posibilita que los trabajadores trabajen por ingresos bajos. Si no quieren ellos su trabajo lo querrán otros, los que esperan en la cesantía o la indigencia.

El capitalismo no va a terminar con la pobreza ni con la cesantía. No lo ha hecho ni lo hará.

Es falso que la educación mejor terminará con la cesantía y la pobreza.

En América Latina, con excepción de Cuba los países “mejor educados” son Costa Rica y Uruguay. En Costa Rica los pobres son el 20 por ciento de la población. En Uruguay, el 18 por ciento.

Es falso que el desarrollo económico terminará  con la cesantía y la pobreza.

En EEUU el índice de pobreza es de 11 por ciento.

En los países industrializados (EEUU, Canadá, Japón y Europa Occidental) la pobreza no se ha terminado, es del orden del 13 por ciento, no más pero no menos del 15 por ciento. Son 100 millones los pobres de los países desarrollados.
 
Más de la mitad de los seres humanos son pobres y unos mil quinientos millones de seres humanos sobreviven en la extrema pobreza, desnutridos, hambrientos, viviendo, como máximo, entre 40 y 50 años, dadas las permanentes razones económicas que se transforman en “razones culturales”.

Eso lo sabíamos los socialistas hasta el golpe de Estado. El mundo capitalista era así. Y es así.

La derrota de 1973 no se debió a ese diagnóstico definitorio sino a las debilidades políticas y al poder tremendo del imperialismo que no supimos evaluar. No había porqué cambiar el diagnóstico.

A algunos, la reconquista de la democracia  y  la necesaria renovación los llevó a pensar ilusamente que los pobres en Chile no sólo se terminarían sino se treminarían en el año 2000. El sistema capitalista reformado – y más desarrollado- sería capaz, con buenos gobiernos, de alcanzar esa meta.

Fue un cambio ideológico (en la forma de ver los problemas) que no provino de la renovación sino de la derechización.

Hubo incluso destacados personeros del socialismo chileno que, desde Mideplan u otros ministerios, anunciaron, en la década del 90, que la pobreza desaparecería en  Chile en marzo de 2000. Desaparecería. No disminuiría. La pobreza “objetiva”, medida por los ingresos familiares vs. el precio de las canastas básicas de productos.

No la pobreza producto de la marginación y la explotación del sistema, que es mucho mayor. La pobreza medida como quieren medirla los conductores y analistas del sistema.

Algunos entendimos que eso era iluso, hoy nos parece patético.

La derecha, por su parte, ha creado los pobres de la edad moderna. Más: a los derechistas de todos los tiempos siempre les ha parecido que los pobres son “naturales”.

A Jesucristo, incluso, se le atribuye haber dicho que “A los pobres los tendréis siempre…a Mí no”. Hablaba, al parecer, de los pobres judíos, no de los esclavos que sostenían el imperio romano.

A la reacción en Occidente siempre le pareció que entre los seres humanos había flojos e irresponsables, muchos, y que ellos serían y eran los pobres.

Una concepción un poquito menos brutal que la de los brahamanes hindúes que creen que los pobres son no sólo los flojos e irresponsables sino los malos, los perversos, los que han vivido en el pecado brutal en su vida anterior y por ello merecen ser pobres, ser parias, ser despreciados, ser tratados peor que los animales.

Si uno le pregunta a un derechista chileno por la política económica de Pinochet dirá que fue exitosa. También lo han dicho los voceros del capitalismo internacional y lo han creído muchos economistas de centro en Chile. Pues bien, en el mejor momento económico de la política de la derecha en el poder con la dictadura, los niños pobres de Chile eran la mitad de los niños y los adultos pobres más del 35 por ciento.

Viven con menos de 1 dólar diario (puede ser ninguno) 1.200 millones de personas en el llamado tercer mundo.

En África han aumentado de 164 millones a 314 millones entre 1980 y 2000.

En Asia han disminuido; ahora son sólo mil millones de seres humanos.

En Europa Oriental, con el fin del comunismo real, aumentaron de 0 a 6 por ciento en diez años. Como aumentó la cesantía, la prostitución, la violencia, las mafias, la mendicidad. Lo “natural”.

En América Latina y El Caribe, el 25 por ciento, unos 110 millones de personas viven con menos de 2 dólares diarios.

En el mundo, más de 1.200 millones de personas carecen de agua potable.

Los índices de pobreza no miden la desigualdad  ni sirven para combatir la inequidad.

El Presidente de Chile tiene una fortuna superior a la que perciben diariamente y en conjunto 1.600 millones de personas.

Y Chile tiene el % de los más industrializados.