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“Detesto el racismo, porque lo veo como algo barbárico, ya sea que venga de un hombre negro o un hombre blanco”. Nelson Mandela. En Europa, sobre todo en la península italiana, el racismo contra los emigrados latinos o africanos ha sido siempre sin clemencia. No hay una ley igualitaria en los países occidentales. No hay verdad ni instituciones jurídicas que defiendan un africano.
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Se puede escribir un discurso para las Naciones Unidas, en defensa de los oprimidos negros. Gandhi y Nelson Mandela ha sido el un ejemplo contra el racismo. En Italia y otros países occidentales no hay lideres ni estadistas que frenen las injusticias raciales. Se vive en un Estado de Emergencia Racial.
En Savona, liguria italiana, se ha cometido otro acto de barbaridad contra tres emigrantes.
Cierto el alcalde de la liga lombarda, interpreta a la letra a su guru, Bossi, conocido xenófoba italiano, y aplaude la multa. En fin, ser negro en Italia, es ser de tercera categoría. No es posible que un emigrado se detenga a saludar a dos amigos porque se les multará. Se impide que los emigrados, de color o latinos, puedan tener convivencia o de comunicar con los otros. El derecho a caminar en una vía pública se niega, favoreciendo el aislamiento general de los hombres libres. La multa se pagó delante todos los ciudadanos italianos. Nadie dijo, está boca es mía.
El alcalde, eufórico, dijo que el efecto fue positivo, y que se puede mejorar…, osea, en palabras mortales, ser más racistas. Un día entenderemos mejor que toda sociedad debe ser integrada por hombre y no por colores de la piel. Los horrores, las guerras civiles, los exterminios y atropellos a los derechos humanos deben ser nuestra denuncia diaria. Godosky
El Estado Italiano intenta ser un ejemplo para todos los países Europeos… pero multa a tres emigrantes con permiso regular en la península, por el hecho de haberse reunido en la plaza de la ciudad.
La policía, en su parte, declara que los tres emigrantes estaban violando los artículos de ley de agrupamiento en la via pública y, de paso, interrumpían el camino a los ciudadanos italianos.Cierto el alcalde de la liga lombarda, interpreta a la letra a su guru, Bossi, conocido xenófoba italiano, y aplaude la multa. En fin, ser negro en Italia, es ser de tercera categoría. No es posible que un emigrado se detenga a saludar a dos amigos porque se les multará. Se impide que los emigrados, de color o latinos, puedan tener convivencia o de comunicar con los otros. El derecho a caminar en una vía pública se niega, favoreciendo el aislamiento general de los hombres libres. La multa se pagó delante todos los ciudadanos italianos. Nadie dijo, está boca es mía.
El alcalde, eufórico, dijo que el efecto fue positivo, y que se puede mejorar…, osea, en palabras mortales, ser más racistas. Un día entenderemos mejor que toda sociedad debe ser integrada por hombre y no por colores de la piel. Los horrores, las guerras civiles, los exterminios y atropellos a los derechos humanos deben ser nuestra denuncia diaria. Godosky
