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Agosto 18, 2026

12 Días Que Estremecieron Chile: Un homenaje a la Vieja Guardia Socialista

Mucho antes que Cuba en 1961, proclamara el carácter socialista de su Revolución, o que la República de Vietnam, nuestro país tuvo su República Socialista. Duró sólo doce días. El 4 de Junio de 1932, hace setenta y ocho años se produjo uno de los hechos más significativos en la historia política de nuestra Patria.

Fue un breve periodo de vertiginosos 12 días que estremecieron a Chile. Por lo mismo creo que es importante recordar esas gestas en momentos de amnesia de cierta izquierda o progresismo, que al parecer su objetivo principal es enfrascarse en disputas electorales internas, proponiendo “más de lo mismo”.


Vivía nuestro país – y el mundo – en la década del treinta, en el siglo XX, un complejo como dinámico escenario político, económico e institucional. En el orden mundial se instala la Gran Depresión de 1929, lo que implica redefiniciones del modelo capitalista y como contrapartida está el proceso revolucionario de la URSS, que se afianzaba sin que en su horizonte inmediato se vislumbraran las negras nubes que conocimos posteriormente. Los planes quinquenales de la URSS eran admirados mundialmente. En nuestro país se agudizaban las contradicciones sociales y los distintos sectores buscaban alianzas en función de sus intereses de clase. Así el movimiento sindical venía levantando reivindicaciones que permitieran una mejor vida para sus afiliados.


Gobernaba Chile Carlos Ibáñez del Campo, quién con gran habilidad política en 1930, había logrado imponer el llamado Congreso Termal, funcional a su gobierno, pero que desestabilizaba a la República erigida sobre los principios de la independencia de los tres poderes del Estado.


Fue así  como una madrugada del 4 de Junio de 1932, se inicia una de las epopeyas más significativas como desconocidas para el ciudadano común, el mismo que cambió sus “hábitos republicanos” por la cultura del mall, la farándula y la comida chatarra. El modelo ha actuado eficazmente borrando la historia construida por y para el pueblo.


La inédita experiencia de instaurar en el Chile de 1932 una República Socialista, no surgió como el sueño delirante de algunos cuantos iluminados o la aventura de un puñado de locos. La República Socialista surgió para dar respuesta a las necesidades del pueblo chileno en su época. El Gobierno lo integraron, entre otros, Eugenio González, que asumió la cartera de Educación y el Comodoro del Aire Don Marmaduque Grove, muy querido por el pueblo, que asume el Ministerio de Defensa. El pueblo coreaba la consigna “¿Quién manda el buque?…don Marmaduque!”


“Los Distintos Gobiernos que se han sucedido en los últimos años han fracasado rotundamente. La economía liberal y el engañoso formalismo legalista que inspiraron su gestión administrativa y política, los divorciaban profundamente de su época y de la realidad. Todos ellos carecieron, además, de la energía suficiente para neutralizar la influencia subyugadora del imperialismo extranjero.”


Al leer este párrafo podríamos creer que estamos leyendo una declaración del Partido Comunista. No es así. Es parte de uno de los primeros manifiestos que los revolucionarios entregaron al país. La República Socialista gobernó durante 12 días por medio de Decretos Leyes y presentó un Programa de Emergencia con 30 medidas, todas ellas buscando aliviar la pesada crisis que soportaba el pueblo. Entre las principales: devolver las pertenencias empeñadas en la Caja de Crédito Prendario, la popular “Tía Rica”, reincorporación de 200 profesores exonerados por razones políticas, suspensión de lanzamientos de pequeños arrendatarios en mora, mejoramiento y extensión de la educación primaria, reorganización de la Administración de Justicia y llamado a una Asamblea Constituyente para elaborar una nueva Constitución Política de Chile.


Sin duda que muchos de los treinta puntos de la República Socialista tienen plena vigencia en el Chile de hoy; recordarlos nos permite preservar la memoria para poder construir futuro con más democracia, más participación y, además, compatibilizar desarrollo con protección de nuestras riquezas naturales. 


Duele e irrita ver como aquellos socialistas o “progresistas” que durante años ocuparon cargos vitalicios en la administración del estado, hoy guardan silencio. Olvidan a nuestros mártires e historia partidaria. La cobardía moral no es nada nuevo. Dan más importancia a, en forma anónima, ofender o atacar a sus adversarios políticos, olvidando principios básicos: publicidad y firma responsable, crítica con altura de miras y respeto al que piensa distinto. Ser oposición nos obliga a ser responsables. Sin duda, valores universales que los socialistas allendistas hacemos nuestros.


Por Rodrigo De Los Reyes Recabarren
rodrigodlr@patagoniachile.cl