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Agosto 18, 2026

TERREMOTO: El castigo de Chile

Amigos, desde Buin… 30 kms al sur de Santiago, Consigo recién conectarme con Internet y correo electrónico. Creo que algunos han visto mucho de los horrores del drama sísmico de este sufrido país. Y lo deben de haber visto que los mismo chilenos en Chile: Los cortes de luz siguen siendo muy amplios y lo impiden.

Desolación y daños totales para muchos. Gran destrucción. Y sigue temblando: Ha habido más de 90 “réplicas”. Una hace media hora en Talca,, que está de rodillas fue de grado 7 en escala de Richter… y 6 en Curicó.

En      http://www.ustream.tv/channel/tv-de-chile 

Este sitio, que me dio mi hermano desde Suiza, permite ver, a toda pantalla, detalles de esta drama. La radio da mucho, la imagen aporta factores que nos golpea más y que hacen doler este Chile.

Imagino con dolor, las cárceles que visité una semana antes del sismo.

Un pueblo estoico, sufriente y mucha gente tratando de informar en esfuerzos inmensos. Radios Bio-Bio y Cooperativa tratan de apoyar e informar.

TV Nacional (24 horas) sale de modo permanente en el sitio dado antes con una cobertura en muchos momentos muy humana y fraterna.

También no faltan los “infalibles funcionarios” -los menos- que aparecen justificando  o injustificable.  Los presos de Chillán, en medio del horror y de la certeza de muerte inmediata, tomaron el camino de un muro roto por el terremoto, que parecia ofrecer poder salvarse de la muerte segura que los rodeaba en la oscuridad de esos minutos iniciales del sábado a la 3:34 am. Es lícito y deseable el intentarlo.

Pero en este país donde los presos pueden pasr meses siendo imputados y sin juicio (que sucede con los mapuche y ladrones de gallinas -jamás con los banqueros y los crímenes de lesa humanidad-) quisieron que “en Chile la ley se cumple y se sabe castigar a que se lo merece”.  Patricio Rosende – el inefable subsecretario del interior, gran acusador y ejecutor de la criminalización mapuche- anunciaba ayer, al pasar, de que en Chillán, en la cárcel “fueron abatidos” tres detenidos que trataban de escapar (de lo que les parecía una muerte probable) y que el Estado infalible tuvo la justificación de matar a tres presos…. Abatidos como si se tratase de perros rabiosos de los cuales él nos salvaría. Duele mucho tanta intolerancia.

Cruje la casa y las de medio Chile. Todos listos para correr.

¡Cómo duele este país! Y duele con saña cuando hay imbéciles que no son capaces de tener dudas, de respetar las vidas de los excluidos.

Con un abrazo, tristísimo, de esta tierra que no deja de sangrar. Sólo los rostros y la alegría de sobrevir, en el dolor, nos permite mantener el respeto y el afecto. Sí hay muchos que andan dando apoyo con cierta eficiencia. Y nos reconfortan. Pero hay dolor, más allá de lo decible.

José Venturelli