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Agosto 18, 2026

Des-ordenamiento o re-ordenamiento político

“El tigre nunca pierde las rayas” (creo que fue Lenin el que lo dijo)
No nos confundamos, ni nos dejemos engañar, pero, sin querer dramatizar, ni emplear palabras rimbombantes, ni hacer juicios grandilocuentes…
 
 

Tampoco se trata de otorgar a este asunto más importancia que la que tienen y merecen los giros cobardes, arteros y (moralmente y éticamente) corruptos de ciertos “políticos profesionales”… que si son una lamentable contribución a la degradación espiritual de la vida pública chilena: Ravinet y Piñera vienen de la misma matriz y comparten el mismo “proyecto” político-histórico-cultural.

Proyecto cuyos puntos álgidos están situados en lo más turbio y repugnante de nuestra historia política: la campaña presidencial de Frei Montalva el 64′ (la más sucia, artera e intervencionista de que se tenga memoria) y la golpista CODE, que no escatimaron en recursos del terror y el sabotaje para denigrar y denostar a Salvador Allende, y desestabilizar (derrocar) al gobierno socialista democrático de la Unidad Popular (UP).

Una maquinaria infernal orquestada a todo trapo -bajo una danza de millones de dólares- por “Los Gringos de Guasington”, como dice “El Sabina”, “El Rimbaud de Úbeda ”, que le mostró a Chile y al mundo entero el rostro feroz de la cavernaria y recalcitrante burguesía chilena: “El Centro” y “La Derecha”.

“El Centro y La Derecha unidas, jamás serán vencidas”. Eso es, así ha sido y seguramente lo será por los siglos de los siglos… Hoy, históricamente se reencuentran, estos dos Caínes, una vez más, en la larga historia del oprobio, la explotación y la traición, para dar el tiro de gracia a la agónica y decrépita Concertación.

Entonces, este aparente des-ordenamiento político, para no hablar de la tentación de colaboración el mal (que pone a prueba la debilidad de los liderazgos políticos que creen que Piñera hará un buen gobierno), no es sino un necesario e imprescindible re-ordenamiento político que viene a corregir ciertos giros tácticos (no menos “copérnicanos”, de golpistas a demócratas, de revolucionarios a liberales neocom, etcétera) presentes en los duros combates políticos que han existido en el Chile contemporáneo y que permite, sana e higiénicamente, que las aguas políticas vuelvan a su cauce natural…

Luego habrá que pavimentar el largo y sinuoso camino, “las grandes alamedas”, que debe recorrer un genuino y eventual proyecto de izquierdas (Frente Amplio de Izquierda) para Chile que recoja las banderas de ” los grandes anhelos de justicia y libertad” de la inmensa mayoría de los chilenos, no sólo como única salida a la crisis que vive su vetusto y esclerótico sistema político, sino que por la construcción definitiva “de un Chile mejor, más humano, más digno y más justo”.