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La transición llega a su fin clausurando un ciclo en la vida chilena. El proceso que se inició con el referéndum de 1988 acaba de forma impoluta. La alternancia ha sido posible. El péndulo completa su oscilación desde la derechista Concertación a la derecha social y política.
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Igualmente, uno de los conflictos sin resolver por los gobiernos de la Concertación ha sido el étnico. Seguramente se seguirá aplicando la misma política: la represión. Sus territorios ricos en recursos naturales, flora y fauna, serán entregados a las trasnacionales hidroeléctricas o madereras. La aplicación de la ley antiterrorista contra los mapuches no tiene visos de ser sustituida por una política de diálogo. Más ahora cuando los terratenientes forman parte de la derecha que entra a gobernar.
Artículo publicado hoy en La Jornada
Sin embargo, en los hechos, poco cambiará la manera de hacer política en Chile. En el plano interno, la coalición de partidos que ha gobernado desde 1989, una amalgama en la cual conviven torturados, ex golpistas, radicales, demócratas y socialdemócratas y socialistas, se siente cómoda en la derrota. Sus miembros han defendido y aplicado con vehemencia el paradigma neoliberal. Razón suficiente para afirmar que no habrá cambio de ruta. Al contrario, se profundizará en la desregulación, la privatización y la firma de tratados de libre comercio. Si algo puede ser modificado para mal, serán los programas sociales destinados a maquillar la extrema pobreza y la indigencia. No olvidemos que Chile atesora el mérito de ser el país con mayor desigualdad social en América Latina.
Sin embargo, en los hechos, poco cambiará la manera de hacer política en Chile. En el plano interno, la coalición de partidos que ha gobernado desde 1989, una amalgama en la cual conviven torturados, ex golpistas, radicales, demócratas y socialdemócratas y socialistas, se siente cómoda en la derrota. Sus miembros han defendido y aplicado con vehemencia el paradigma neoliberal. Razón suficiente para afirmar que no habrá cambio de ruta. Al contrario, se profundizará en la desregulación, la privatización y la firma de tratados de libre comercio. Si algo puede ser modificado para mal, serán los programas sociales destinados a maquillar la extrema pobreza y la indigencia. No olvidemos que Chile atesora el mérito de ser el país con mayor desigualdad social en América Latina.
Sin embargo, en los hechos, poco cambiará la manera de hacer política en Chile. En el plano interno, la coalición de partidos que ha gobernado desde 1989, una amalgama en la cual conviven torturados, ex golpistas, radicales, demócratas y socialdemócratas y socialistas, se siente cómoda en la derrota. Sus miembros han defendido y aplicado con vehemencia el paradigma neoliberal. Razón suficiente para afirmar que no habrá cambio de ruta. Al contrario, se profundizará en la desregulación, la privatización y la firma de tratados de libre comercio. Si algo puede ser modificado para mal, serán los programas sociales destinados a maquillar la extrema pobreza y la indigencia. No olvidemos que Chile atesora el mérito de ser el país con mayor desigualdad social en América Latina.
