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Agosto 19, 2026

Adiós del comando

El jueves 21 de enero, asistimos a la conmemoración de los 28 años del fallecimiento del presidente Eduardo Frei, frente a su estatua cada uno dejóun clavel en homenaje a un presidente asesinado por buscar libertad y dignidad, por querer democracia y por buscar elecciones libres.

Precisamente ese mismo día fue la primera aparición pública de Eduardo Frei Ruiz Tagle después de la elección presidencial. Aquéllos que trabajamos por la campaña  nos dirigimos a la sede del ex comando, en Bilbao 1159, porque ahí quisimos compartir por última vez con él y su señora.

 
Estábamos todos los que día a día en primera y segunda vuelta nos jugamos por un proyecto de país, por lograr más inclusión social, continuar las  políticas de protección social con la clase media. Ahí estaban los equipos con la gente de avanzada, secretarias, los océanos azules, el equipo de la página Web, la red social, el equipo territorial, Fidel Oyarzo, Sebastian Bowen, Paula Narváez, Óscar Landerretche, Cristóbal Hunneeus, Lagos Weber, Carolina Tohá y muchos otros. Fue el momento de agradecer, de recordar el largo camino de meses en que Frei marcaba cero punto en las encuestas hasta concretar un 48 y medio en la elección del 17 de enero.
 
En casi todas las intervenciones había varias cosas en común, pero creo que la destacable es la dignidad y entereza de Eduardo Frei para dirigirse a 20 mil personas o 15 señoras en alguna comuna rural de nuestro país. Creo que de eso aprendimos todos.
 
Yo trabajé como muchos anónimos en esta campaña, en la red social acompañando a Frei en las giras y recibiendo cartas de personas que tenían una esperanza no sólo en Frei, sino en la Concertación, esa misma coalición que logró bajar la pobreza desde un 40 a un 13% en 20 años, esa misma que instauró el Auge, la red de protección social, y la misma que ha cometido errores pero nunca horrores y que hoy se hace pedazos, porque se agotó una forma de hacer política.
 
Esta campaña tuvo muchos rostros, sueños, esperanzas, como una joven de San Bernardo que con apenas 26 años, es madre de 4 niños, está casada y, además, es una dirigenta social que busca que sus hijos y los de sus vecinas tengan las mismas oportunidades que tuvo Frei o el mismo presidente electo. O Elizabeth, que al quedar sin trabajo está a punto de perder su departamento donde vive con su hijo, porque la hipotecaria no le da chance. Mujeres que día a día después de largas jornadas de trabajo regresan a sus hogares cargadas de bolsas para continuar con una jornada laboral no remunerada en sus casas, como las cajeras de supermercados, las empleadas del retail, por nombrar algunas, y que como tantas, luchan por sacar adelante sus hogares, apoyan a sus maridos, a sus hijos.
 
Por ellas, por sus familias, creo que no podemos y no vamos a bajar los brazos. Por ellos, estamos llamados a renovar los estilos de hacer política, sin mesianismos, bajando algunos el ego, otros con mayor renuncia, y todos entendiendo que lo construido estos años es patrimonio de Chile y de su República. Todo ello, porque sinceramente no nos podemos dar el lujo de retroceder un sólo paso.
 
Por:  Carlos Alvear, abogado de la Universidad Central de Chile