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Todos conocemos la ascendencia ideológica de la derecha chilena. Varios han sido los políticos y columnistas que en estos días lo recuerdan, y más son los que pretenden convencer a electores hastiados o nunca convocados por la Concertación de que un gobierno de derecha representaría una regresión que sufrirían los sectores más vulnerables de nuestra sociedad. Esto es cierto y nadie lo duda.
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Pero ¿qué significa otro gobierno de la Concertación? No lo sabemos. Sólo sabemos que la alternativa es la derecha piñerista. El problema es que este escenario lo conocíamos hace bastante tiempo. A nadie en su sano juicio lo tomó por sorpresa, o ¿sí?
Ahora bien, como diría un antiguo pensador bolchevique, ante esta disyuntiva, ¿Qué hacer? Lo peor -creo- es imitar las campañas del terror que la derecha hace con los comunistas y con Chávez. Demonizar al adversario político es una prueba de la propia debilidad, de incapacidad de convocatoria y de falta de ideas. Refuerza a los convencidos, pero aleja en vez de convocar a nuevos sectores. Además, no es bueno remedar lo que uno repudia.
Pero peor aún es asumirse como el “mal menor” porque eso no convoca a ningún elector que no haya decidido previamente su voto y pese a que reconozco el acto de sinceramiento, creo que es una mala estrategia: ¿quién quiere premiar la mediocridad y las malas prácticas?
¿Se da cuenta la Concertación que está perdiendo la elección? Pareciera que para ellos la derrota no representa tanto drama. ¿O les cuesta comprometerse en serio con lo que han incumplido durante veinte años? Porque no hacen falta recetas mágicas: bastaría con un poco de consecuencia. ¿La tienen?
La izquierda avanzó significativamente en estas elecciones presidenciales: aumentó su votación histórica e instaló temas de fondo hasta ahora tabúes en el debate político. No se puede renunciar a todo lo logrado convocando al pueblo de Chile a oponerse a la llegada de la derecha sólo por lo que esta regresión significaría. ¿Para qué se adoptó un programa y se levantó un candidato alternativo?
Si la Concertación quiere llegar donde no lo consiguió en la primera vuelta debe cambiar en serio: más que autocrítica y harakiris debe convocar desde un proyecto para los desconcertados. La tiene más fácil que la derecha: no necesita atraer nuevos votantes, sólo recuperar los que votaron por ella en las elecciones pasadas.
Si la izquierda quiere consolidarse como una alternativa viable a los dos administradores del modelo imperante, debe insistir en los temas a los que logró darles credibilidad.
Nosotros, el Partido de Izquierda, siempre dijimos que nuestro candidato era nuestro programa y que en segunda vuelta no daríamos cheques en blanco.
Hoy, -poniendo nuestro programa por delante-, desde Océanos Azules nos han entregado un cheque. Vamos al banco para una elemental verificación y luego les contamos si tiene fondos…
Salvador Muñoz K.
Presidente Partido de Izquierda (PAIZ)
Ahora bien, como diría un antiguo pensador bolchevique, ante esta disyuntiva, ¿Qué hacer? Lo peor -creo- es imitar las campañas del terror que la derecha hace con los comunistas y con Chávez. Demonizar al adversario político es una prueba de la propia debilidad, de incapacidad de convocatoria y de falta de ideas. Refuerza a los convencidos, pero aleja en vez de convocar a nuevos sectores. Además, no es bueno remedar lo que uno repudia.
Pero peor aún es asumirse como el “mal menor” porque eso no convoca a ningún elector que no haya decidido previamente su voto y pese a que reconozco el acto de sinceramiento, creo que es una mala estrategia: ¿quién quiere premiar la mediocridad y las malas prácticas?
¿Se da cuenta la Concertación que está perdiendo la elección? Pareciera que para ellos la derrota no representa tanto drama. ¿O les cuesta comprometerse en serio con lo que han incumplido durante veinte años? Porque no hacen falta recetas mágicas: bastaría con un poco de consecuencia. ¿La tienen?
La izquierda avanzó significativamente en estas elecciones presidenciales: aumentó su votación histórica e instaló temas de fondo hasta ahora tabúes en el debate político. No se puede renunciar a todo lo logrado convocando al pueblo de Chile a oponerse a la llegada de la derecha sólo por lo que esta regresión significaría. ¿Para qué se adoptó un programa y se levantó un candidato alternativo?
Si la Concertación quiere llegar donde no lo consiguió en la primera vuelta debe cambiar en serio: más que autocrítica y harakiris debe convocar desde un proyecto para los desconcertados. La tiene más fácil que la derecha: no necesita atraer nuevos votantes, sólo recuperar los que votaron por ella en las elecciones pasadas.
Si la izquierda quiere consolidarse como una alternativa viable a los dos administradores del modelo imperante, debe insistir en los temas a los que logró darles credibilidad.
Nosotros, el Partido de Izquierda, siempre dijimos que nuestro candidato era nuestro programa y que en segunda vuelta no daríamos cheques en blanco.
Hoy, -poniendo nuestro programa por delante-, desde Océanos Azules nos han entregado un cheque. Vamos al banco para una elemental verificación y luego les contamos si tiene fondos…
Salvador Muñoz K.
Presidente Partido de Izquierda (PAIZ)
