| No creo en el mal menor, como tampoco creo en la ley de gravedad. El mar menor no es una creencia, es la reacción espontánea o meditada ante un daño, desastre o perjuicio no deseado, que busca minimizar sus efectos negativos. |
Muchos vamos a votar por Frei el domingo que viene por considerarlo el mal menor, y probablemente le haremos ganar la elección. A partir de entonces él estará en deuda con nosotros, y nosotros seremos oposición a su gobierno, en aspectos sustanciales, como iremos viendo.
Lo fundamental hoy es parar a la derecha extrema, los viejos de la dictadura y sus cachorros, que esperan ganar la elección presidencial.
Si el accionar de la Concertación deja mucho que desear en esta campaña, lo de los tránsfugas y los tibios que dicen que sí pero no, es patético. Reniegan de la Concertación, todos son ex del conglomerado, y no se dan cuenta que representan lo peor mostrado por ella durante estos veinte años, el egocentrismo acomodaticio impúdico, el cinismo desatado.
Entre ellos, a la enorme batería de medios de difusión y propaganda con que cuenta el candidato plutócrata, se sumó sin tapujos el hoy semanario nacido a la luz de la detención del dictador en Londres. Poderoso caballero es don dinero.
Marco y su tibieza, incomprensible a la luz de su propia vida y los ideales que dice sostener. Estamos hablando de ambigüedad, carencia de claridad y franqueza ante la posibilidad de que los asesinos de su padre regresen al gobierno en La Moneda, con todo el daño que ello conllevaría a Chile.
En la situación cercana al delirio que vivimos por estos días, importantes dirigentes y opinantes de la Concertación han declarado que un triunfo de Piñera y los suyos no les preocupa ni alarma. Sus actitudes contribuyen a la confusión del sufrido pueblo democrático chileno, y son expresión de la buena cuota de traición a ese pueblo que ha constituido el accionar de aquella alianza política.
Confunden también la reflexión política aquellos que piensan, ayudando a la extrema derecha, que con los pinochetistas y sus cachorros en el gobierno, la democracia en Chile tiene más posibilidades de avanzar gracias a la participación del pueblo hoy pasivo. Este razonar lo creo alimentándose de un deseo improbable, y de un cierto sentimiento sádico y no ajeno al resentimiento.
Puedo en ocasiones sentir resentimiento, pero no quiero ni acepto actuar condicionado por él. Se puede odiar, escuché o leí que decía Armando Uribe, pero no actuar movido por el odio.
La emergencia que vive el país hace un llamado a la generosidad de todos quienes no tienen muertos en su interior los anhelos democráticos y libertarios.
Con Frei y la Concertación, no se puede negar, los daños para el pueblo de Chile serán menores, y mayores en su gobierno las posibilidades de avanzar en la realización de demandas democráticas de las izquierdas, tarea que tienen pendiente a través del logro de unidad y claridad ideológica y programática.
Lo fundamental hoy es parar a la derecha extrema, los viejos de la dictadura y sus cachorros, que esperan ganar la elección presidencial.
Si el accionar de la Concertación deja mucho que desear en esta campaña, lo de los tránsfugas y los tibios que dicen que sí pero no, es patético. Reniegan de la Concertación, todos son ex del conglomerado, y no se dan cuenta que representan lo peor mostrado por ella durante estos veinte años, el egocentrismo acomodaticio impúdico, el cinismo desatado.
Entre ellos, a la enorme batería de medios de difusión y propaganda con que cuenta el candidato plutócrata, se sumó sin tapujos el hoy semanario nacido a la luz de la detención del dictador en Londres. Poderoso caballero es don dinero.
Marco y su tibieza, incomprensible a la luz de su propia vida y los ideales que dice sostener. Estamos hablando de ambigüedad, carencia de claridad y franqueza ante la posibilidad de que los asesinos de su padre regresen al gobierno en La Moneda, con todo el daño que ello conllevaría a Chile.
En la situación cercana al delirio que vivimos por estos días, importantes dirigentes y opinantes de la Concertación han declarado que un triunfo de Piñera y los suyos no les preocupa ni alarma. Sus actitudes contribuyen a la confusión del sufrido pueblo democrático chileno, y son expresión de la buena cuota de traición a ese pueblo que ha constituido el accionar de aquella alianza política.
Confunden también la reflexión política aquellos que piensan, ayudando a la extrema derecha, que con los pinochetistas y sus cachorros en el gobierno, la democracia en Chile tiene más posibilidades de avanzar gracias a la participación del pueblo hoy pasivo. Este razonar lo creo alimentándose de un deseo improbable, y de un cierto sentimiento sádico y no ajeno al resentimiento.
Puedo en ocasiones sentir resentimiento, pero no quiero ni acepto actuar condicionado por él. Se puede odiar, escuché o leí que decía Armando Uribe, pero no actuar movido por el odio.
La emergencia que vive el país hace un llamado a la generosidad de todos quienes no tienen muertos en su interior los anhelos democráticos y libertarios.
Con Frei y la Concertación, no se puede negar, los daños para el pueblo de Chile serán menores, y mayores en su gobierno las posibilidades de avanzar en la realización de demandas democráticas de las izquierdas, tarea que tienen pendiente a través del logro de unidad y claridad ideológica y programática.
