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Como broma de mal gusto un 28 de diciembre, pasa. Como expresión de quien tiene a su cargo en España los asuntos ambientales, el medio rural y marino, es imperdonable. Nos referimos a la señora Elena Espinosa, quien culpó del fracaso de la cumbre de Copenhague a los presidentes de Bolivia y Venezuela por los intereses que tienen en el petróleo y el gas.
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En tanto, informes oficiales alertan que México tendrá menos disponibilidad de agua debido a dicho cambio. El Instituto Nacional de Ecología estima una disminución de 10 por ciento al año y entidades muy afectadas por la escasez, como Campeche, Yucatán, Quintana Roo y Baja California. Refrenda, además, las desigualdades que existen en cuanto a disponibilidad de agua, el mal uso y la sobrexplotación de los acuíferos. El instituto igualmente advierte sobre las pérdidas que el país tendrá en el sector agrícola, y muy especialmente en sus cultivos tradicionales, como fruto de las variaciones climáticas.
Mientras, un dirigente con liderazgo reconocido, el presidente Lula da Silva, sancionó a fin del año pasado la nueva ley nacional del clima, por la cual Brasil se compromete a disminuir en casi 40 por ciento las emisiones de gases y favorecer la producción de energías limpias. La ley incidirá en los grandes contaminadores, como el transporte, la industria, la generación de energía y la obra pública y privada. Al negociar exitosamente esta nueva ley con los intereses políticos y económicos de su país, Lula demostró por qué fue el mandatario más aplaudido en Copenhague a la hora de hacer propuestas para contrarrestar los problemas del cambio climático.
Mientras, un dirigente con liderazgo reconocido, el presidente Lula da Silva, sancionó a fin del año pasado la nueva ley nacional del clima, por la cual Brasil se compromete a disminuir en casi 40 por ciento las emisiones de gases y favorecer la producción de energías limpias. La ley incidirá en los grandes contaminadores, como el transporte, la industria, la generación de energía y la obra pública y privada. Al negociar exitosamente esta nueva ley con los intereses políticos y económicos de su país, Lula demostró por qué fue el mandatario más aplaudido en Copenhague a la hora de hacer propuestas para contrarrestar los problemas del cambio climático.
Mientras, un dirigente con liderazgo reconocido, el presidente Lula da Silva, sancionó a fin del año pasado la nueva ley nacional del clima, por la cual Brasil se compromete a disminuir en casi 40 por ciento las emisiones de gases y favorecer la producción de energías limpias. La ley incidirá en los grandes contaminadores, como el transporte, la industria, la generación de energía y la obra pública y privada. Al negociar exitosamente esta nueva ley con los intereses políticos y económicos de su país, Lula demostró por qué fue el mandatario más aplaudido en Copenhague a la hora de hacer propuestas para contrarrestar los problemas del cambio climático.
