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Da lo mismo que da igual. Luis Yáñez-Barnuevo, solo o en compañía, sea diputado, eurodiputado, senador, militante de base o apolítico, el problema que se resalta es la negativa de las autoridades cubanas para ingresar en el país. Sin embargo, creo que el problema es otro. Cuba es un país soberano, al igual que España.
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Un día si y otro también, se ven en los aeropuertos internacionales de Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria, Valencia o Bilbao escenas de llantos y desolación de familiares que esperan, sin ningún éxito, la salida de sus familiares. Se quedaron en la zona de nadie. Allí donde se le cancelan todos sus derechos. Aquí si se violan los derechos humanos, se aplica la arbitrariedad, emerge la xenofobia y es patente el racismo. Los criterios de entrada se dejan al libre albedrío del policía de turno. Puede que tenga el día chungo y mande a varios sudacas de regreso. De nada sirve protestar. Se les despoja del habeas corpus sin mayores problemas. Las circulares internas premian dichas conductas totalitarias. Su acción será compensada muy pronto con un ascenso en el cuerpo de policía.
Sin embargo, en España sí existe una política donde predomina la arbitrariedad a la hora de impedir la entrada a turistas, estudiantes o refugiados políticos que desean residir en el país. Pero su gobierno y dirigentes, entre ellos los eurodiputados del PSOE, votaron y aprobaron en el Parlamento Europeo la ley de la vergüenza. Aquella que rige para negar la entrada y cerrar las fronteras a los inmigrantes del tercer mundo, entre ellos, los latinoamericanos.
Sin embargo, en España sí existe una política donde predomina la arbitrariedad a la hora de impedir la entrada a turistas, estudiantes o refugiados políticos que desean residir en el país. Pero su gobierno y dirigentes, entre ellos los eurodiputados del PSOE, votaron y aprobaron en el Parlamento Europeo la ley de la vergüenza. Aquella que rige para negar la entrada y cerrar las fronteras a los inmigrantes del tercer mundo, entre ellos, los latinoamericanos.
Sin embargo, en España sí existe una política donde predomina la arbitrariedad a la hora de impedir la entrada a turistas, estudiantes o refugiados políticos que desean residir en el país. Pero su gobierno y dirigentes, entre ellos los eurodiputados del PSOE, votaron y aprobaron en el Parlamento Europeo la ley de la vergüenza. Aquella que rige para negar la entrada y cerrar las fronteras a los inmigrantes del tercer mundo, entre ellos, los latinoamericanos.
