A propósito de la polémica suscitada por declaraciones del cardenal Tucci sobre las circunstancias de la aparición del Papa Juan Pablo II en una ventana de La Moneda junto al dictador, lo que nadie ha mencionado es que, con ocasión de la visita papal a la sede de Gobierno, éste planificó cuidadosamente la asistencia del público a la Plaza de la Constitución. Para ello, se dispuso que la policía cerrara el perímetro de La Moneda al público en general y se repartieron “entradas” -especialmente, en los servicios públicos- que hicieran de salvoconductos para asistir a dicho espacio urbano sólo a pinochetistas incondicionales sin peligro de abucheos para el dictador. No le llegó invitación a nadie que no fuese pinochetista (a mí me exhibió la suya una funcionaria de la Intendencia) y todo salió a pedir de boca.
Según nos informamos en El Mercurio muchos años después, quien estuvo a cargo de la planificación de tamaña mise en scene, fue el actual senador udi y, entonces, dirigente juvenil designado por la dictadura, Pablo Longueira.
Rafael Enrique Cárdenas Ortega.
