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Pocos ejemplos más claros dejan al desnudo la cohabitación de la derecha histórica, con la novísima, esa que ha sido gobierno durante veinte años, usado para el efecto, un poncho muy parecido al que usaba la izquierda.
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El que en Santiago hayan dos represores como representantes de la ciudadanía en la Cámara de diputados, que se palmoteen la espalda y que no parezca haber entre ellos ninguna diferencia, indica a las claras lo corrupto del sistema político chileno.
Sigue habiendo en Chile una manera de dictadura que no ha sido removida aún. El hecho que haya elecciones, digamos, votaciones, cada casi dos años, oportunidad en las cuales es posible ver fenómenos como éste, habla de lo profundamente antidemocrático del sistema político chileno.
Felpe Harboe, debió ser enjuiciado por sus responsabilidades en la represión ejercida durante su gestión. Por los montajes para justificar la aplicación de leyes heredadas de la dictadura, por mentir en forma sostenida con el propósito de avalar el accionar de los cuerpos policíacos, por salir a cazar mapuches.
Alguno recordará lo sucedido en la Universidad de Santiago cuando Harboe, provisto de una espectacular cobertura de prensa, acuso la existencia de un arsenal mostrando para probar, el material de utilería de unos artistas. A la torpeza obvia, que no puede ser objeto de acusaciones, hay que agregar la mala fe que guió su acción.
Harboe no dejó manifestación si reprimir. Su especialidad en política es la defensa, tema respecto del cual ha tomado cursos en varios países. Es un represor que ha entendido que la luma, el guanaco o la bomba lacrimógena, son medios del pasado. Su idea es que se requieren, contemporáneamente, métodos más sutiles y por lo tanto, mas efectivos.
El compañero Harboe, hizo dupla en esos legendarios combates contra los desordenados, con ese mito viviente de la represión indiscriminada, el ministro Pérez Yoma.
Este proto facho escondido en las faldas de la izquierda prostituida, hará dupla en el Cámara de diputado con Alberto Cardemil.
Si a harboe habría que someterlo a juicio por traicionar y secuestrar los postulados de justicia y libertad que permitieron recuperar la democracia, a su colega Cardemil debió ser sometido a un Tribunal homologable al de Nüremberg y fusilado sin más trámite que el debido proceso.
Sigue habiendo en Chile una manera de dictadura que no ha sido removida aún. El hecho que haya elecciones, digamos, votaciones, cada casi dos años, oportunidad en las cuales es posible ver fenómenos como éste, habla de lo profundamente antidemocrático del sistema político chileno.
Felpe Harboe, debió ser enjuiciado por sus responsabilidades en la represión ejercida durante su gestión. Por los montajes para justificar la aplicación de leyes heredadas de la dictadura, por mentir en forma sostenida con el propósito de avalar el accionar de los cuerpos policíacos, por salir a cazar mapuches.
Alguno recordará lo sucedido en la Universidad de Santiago cuando Harboe, provisto de una espectacular cobertura de prensa, acuso la existencia de un arsenal mostrando para probar, el material de utilería de unos artistas. A la torpeza obvia, que no puede ser objeto de acusaciones, hay que agregar la mala fe que guió su acción.
Harboe no dejó manifestación si reprimir. Su especialidad en política es la defensa, tema respecto del cual ha tomado cursos en varios países. Es un represor que ha entendido que la luma, el guanaco o la bomba lacrimógena, son medios del pasado. Su idea es que se requieren, contemporáneamente, métodos más sutiles y por lo tanto, mas efectivos.
El compañero Harboe, hizo dupla en esos legendarios combates contra los desordenados, con ese mito viviente de la represión indiscriminada, el ministro Pérez Yoma.
Este proto facho escondido en las faldas de la izquierda prostituida, hará dupla en el Cámara de diputado con Alberto Cardemil.
Si a harboe habría que someterlo a juicio por traicionar y secuestrar los postulados de justicia y libertad que permitieron recuperar la democracia, a su colega Cardemil debió ser sometido a un Tribunal homologable al de Nüremberg y fusilado sin más trámite que el debido proceso.
Ahora, ya creciditos, ambos represores se dan cuenta que nadie les hará nada porque ya es demasiado tarde y porque los héroes están cada día más mansos y con sobrepeso.
