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Agosto 18, 2026

Elecciones, períodos de espera y muñequeo electoral, el circo y las lenguas originarias

La noticia trae la propuesta de que el paramento discutirá promover las lenguas de los pueblos originarios (1) (vilipendiadas, prohibidas en la práctica y perseguidas de siempre) es una buena iniciativa… aunque tarde y nada de raro que traten de usar o electoralmente.

Porque hasta que no la veamos aplicada a gusto de los pueblos originarios mismos, no podemos decir ¡bravo!. Veamos si son consecuentes: que muestren ahora que sí aplican el Convenio 169 de la OIT como lo firmaron y prometieron. Y de aquí para adelante nada se hace que afecte a los pueblos sin que ellos participen. Además de que sí se trabajará con urgencia en lo que les afecta ya por generaciones y generaciones. Porque para que ello sea cierto deben participar estos pueblos en el proceso. Si no, es puro palabrerío y golpes en el pecho.

Pero, por ahora, la medida seguirá perdida en la madeja de la farándula electoral, en los comités y circo cotidiano en los que se creen mejores que todos y donde,, muchos, no son capaces ni de justificar sus salarios de gerentes. ¿Cuántas décadas de opresión se necesitan para que un parlamento inmoralmente elegido entienda que esto es necesario, de que es urgente y que ellos no están por encima del pueblo sino que están para servirlo?

Lo binominal ya acaba de demostrar nuevamente que no cambia nada y que seguiremos con la misma huifa de mantener al pueblo mapuche y a quien proteste por sus derechos, bajo represión. Y así sigue para los campesinos nortinos que sufren de las Minas de Los Pelambres, de Pascua Lama y de otras minas que engordan a inversionistas, privados (y a militares que son los únicos a los que se les garantiza su vida… para tenerlos disponibles para asegurar la sobrevida de este sistema. Y así, como si nada, porque eso es fundamental, se le absuelve tranquilamente a generales y a otros grandes, de varios crímenes donde no fueron palomas inocentes) . ¿Y que pasa con los ríos embancados por los cortes de árboles indiscriminados y usureros de las empresas de Luksic, Matte, Angelini? ¿O de los ríos del sur y de la Patagonia que los quieren destruir con mega-proyectos hidroeléctricos de los españoles (que han retornado con el diente largo y más agresivo!) y con ellos, destruir también el medio ambiente para el futuro… Y, sobre esto, tenemos y quieren seguir una guerra sucia contra el pueblo mapuche. [Seguir metiendo presos mediante montajes a los comuneros mapuche, golpeando a niños de sus comunidades, fue una de las pocas cosas que no se congeló con la elección] ¿Y a quien le sirve esto o es que la ley es más importante que los derechos y la vida digna? Especialmente cuando es la ley de una dictadura asesina y corrupta que aún nos sigue persiguiendo…

Buena idea es la de iniciar el camino de respetar los idiomas de nuestros pueblos originarios. Y no para hacerlos piezas de museo sino para que sean instrumentos vitales, dinámicos, propios, para vivir sus vidas y a las que vamos a respetar como la de todos los demás…. Y tendremos un sistema de “discriminación positiva” cuando han sido siglos de discriminación y exclusión. Soñamos.. porque los sueños necesarios. Y posibles. Sin embargo, quedan aún por delante muchos años, interminables, si no se cambia la ley y la mentalidad soberbia de quienes controlan nuestro país. Porque si alguien cree que algo puede salir de esta cueca binominal, de una Constitución mal gestada y peor parida o de Parlamento y Senado presididos por ultraderechistas que diseñaron las leyes, o de muñequeos de salón y, finalmente del Tribunal Constitucional designado que para todo lo que al sistema no le guste… Entonces, si alguien cree que es posible seguir “avanzando” es porque es de los que se benefician con el estado actual. Y ese no es el pueblo chileno, mapuche, aymará, quechua, huilliche, pehuenche, los pocos diaguitas. Ni tantos otros, ni tampoco los trabajadores de la pesca, los mineros, los de la construcción, de la fruta o de la educación que siguen de excluidos. Ni tampoco los jubilados, los viejos. Mucho menos los niños de este país que enfrentan una educación inmoral que los enfrenta a la vida sin instrumentos vitales, sin derechos en este paraíso ultraliberal de la mayor flexibilidad laboral que, nos dicen, nos merece el rótulo de únicos en el mundo.

La experiencia reciente de Bolivia -aunque se irriten los “señores” tan prepotentes que se creen mejores- nos muestra que si el pueblo, incluyendo los pueblos originales genuinamente, tiene una voz que es escuchada y que participa, podremos encontrar una verdadera democracia para todos. Entonces se podrá pensar de que estamos en el camino de las soluciones. Y los bolivianos, en elecciones honradas, pudieron ganar democráticamente una nueva Constitución que les debe permitir lo que en siglos no fue posible. Ellos sí… ¿”pero, y nosotros”? que somos tanto mejores”, -como se creen por ahí-, “por qué no salimos adelante”? Nos asustan diciendo de modo socarrón y siempre racista, insultante, de que “nada se puede aprender de Bolivia”. Aprender es una cualidad de quien quiere, sabe respetar y se respeta a si mismo y necesita aprender.

¿Y ahora? A continuar el circo y los muñequeos de “quien se sienta en el trono”. ¿El Mal menor o el Mal menor? ¿Será Frei?… que nunca ha hecho nada para el pueblo, que se enriqueció durante los últimos 37 años como industrial y de camaleón, y que como Presidente sólo fue un administrador más del sistema dejado por Pinochet, que no tocó la Constitución de marras ni recibió a las viudas de los desaparecidos, “porque sí o por principio”… ¿O será Piñera? … un multimillonario gracias a manipulaciones que irritaron hasta las leyes de su “Tata” y de las que se escondió hasta que se le protegió para engordar desde la nada; el mismo que exige que la legalidad sea mantenida a todo precio -con toda la represión que se requiera- en vez de resolver legítimamente las demandas del pueblo y de los pueblos originarios; él, el mismo que para sí mismo se cuidó de que no se le aplicara su ley cuando arrancaba por sus propios fraudes… “¡Mucha sonrisa y mucha promesa para el sueldo que me pagan!”, como decía una querida amiga fallecida en el exilio.

¡Que veinte años es mucho! DEMASIADO, cuando se permiten mantener la represión para seguir asegurando un chilito para unos pocos y cada día con más inequidad. Si se quiere parar la creciente guerra de baja intensidad y el saqueo del país por inversionistas y grupos nacionales que no paran de aplaudir y proteger su sistema y leyes, todos debemos ir por una Asamblea Nacional Constituyente, de todos los chilenos, que sea “n’a que ver” con la binominalidad ni con el parlamento actual. Una asamblea de todos, soberana, como debería haber sido hecha, entonces, al momento de salir de la dictadura formal. Que Chile es de los peores sistemas de salida de una dictadura. Seguimos amarrados. ¿Hasta cuándo? Por ahora, es obvio, no queda sino aumentar la presión con las demandas, todas urgentes, de que en Chile se respeten los Derechos Humanos: todos y para todos. Los que permiten una vida digna para todos y que no nos sigan diciendo los jefecitos desde las oficinas de Ministerio del Interior de que querer ser respetado es ser delincuentes y criminales, y, por lo tanto, “palo con ellos”. O que van a “darles dulces a los buenos y palos, cárcel y balazos a los que se porten mal”, como hacen al hablar de “regalar tierras”. En Chile se ha criminalizado el deseo de vivir democráticamente y esto se debe terminar. Porque no se trata de seguir preparándonos para un circo en cuatro años más y vernos con las mismas ropas… pero todos más viejos y con más jóvenes siempre excluidos. Que el que no haya votado un 50% de los potenciales votantes, incluyendo cerca del millón que vive en el extranjero, no es porque sean flojos sino porque hay demasiados excluidos en este país –dizque paraíso primer-mundista- como para quedarse tranquilo!

 

José Venturelli

17 de diciembre del 2009