Debemos felicitarnos de que el Consejo de Monumentos Nacionales, por la unanimidad de sus once votos, haya rechazado la instalación del monumento representativo de Juan Pablo II frente a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, lo que constituía la guinda de la torta del lucrativo proyecto Boza-Cordero-Letelier.
La U. San Sebastián en complicidad con la Municipalidad de Recoleta, ya han agredido suficientemente al barrio Bellavista y a la ciudad de Santiago para, además, pretender impostarle aquel adefesio representativo de Juan Pablo II, cuyo rostro -como alguien comentaba hace unos días- habría quedado a la altura de la oficina de Cordero en la USS. No se puede seguir siendo tolerantes ante los caprichos de estos advenedizos personajes que se creen dueños de nuestro patrimonio.
El señor Cordero (vicerector de la USS y hermano del autor del mamarracho), por su parte, podría ver igualmente satisfechos su egocentrismo y amor fraternal de manera más recatada y menos invasiva para los paseantes mediante el sencillo expediente de emplazar el agresivo monumento al interior de la U. San Sebastián.
Por otra parte, alternativas de emplazamiento no faltan. Ya ha habido ofrecimientos del alcalde de Colina así como de instalar al gigante de 13,5 metros en Rodelillo. Lo que ocurre es que tales emplazamientos, no otorgan mayor rédito al proyecto Boza-Cordero-Letelier.
