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En las elecciones del domingo pasado en Uruguay votó 90 por ciento del electorado (o sea, sacando los ausentes, sobre todo en el exterior, prácticamente todos los que están en condiciones de votar).
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Los capitalistas no se asustan ante la moderación del discurso democrático liberal de Pepe Mujica ni le temen al programa del Frente Amplio, el cual plantea como meta reproducir la política laica, progresista, nacionalista e industrialista del viejo Batlle y Ordóñez en la primera década del siglo pasado cuando en estos 100 años todo ha cambiado, en Uruguay y en el mundo.
El triunfo del No en el plebiscito para la anulación de la Ley de Caducidad (que es una amnistía real a los dictadores, torturadores y asesinos) y el rechazo a la concesión del voto a los obreros y otros emigrados, que representan casi un tercio de la población adulta total del país, expresa ese conservadurismo que pesa incluso sobre una parte de los votantes del Frente Amplio. Con dicho conservadurismo cuenta la derecha. En realidad, desde el punto de vista del balotage, todo reside en si la totalidad de los conservadores votará por los corruptos y reaccionarios o por la política más que moderada del FA.
El triunfo del No en el plebiscito para la anulación de la Ley de Caducidad (que es una amnistía real a los dictadores, torturadores y asesinos) y el rechazo a la concesión del voto a los obreros y otros emigrados, que representan casi un tercio de la población adulta total del país, expresa ese conservadurismo que pesa incluso sobre una parte de los votantes del Frente Amplio. Con dicho conservadurismo cuenta la derecha. En realidad, desde el punto de vista del balotage, todo reside en si la totalidad de los conservadores votará por los corruptos y reaccionarios o por la política más que moderada del FA.
El triunfo del No en el plebiscito para la anulación de la Ley de Caducidad (que es una amnistía real a los dictadores, torturadores y asesinos) y el rechazo a la concesión del voto a los obreros y otros emigrados, que representan casi un tercio de la población adulta total del país, expresa ese conservadurismo que pesa incluso sobre una parte de los votantes del Frente Amplio. Con dicho conservadurismo cuenta la derecha. En realidad, desde el punto de vista del balotage, todo reside en si la totalidad de los conservadores votará por los corruptos y reaccionarios o por la política más que moderada del FA.
