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Los empresarios son sujetos débiles. Cuando son pillados in fraganti en blanqueo de dinero, evasión fiscal u otros actos de corrupción, contratacan exigiendo despido libre, congelación salarial, más privatizaciones y amenazan con cerrar sus empresas.
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La crisis tiene muchas caras y no afecta a todos por igual. Mientras los trabajadores que en cinco meses no pudieran hacer frente a su hipoteca sufren el embargo y el desahucio de su vivienda, mientras tanto Gerardo Díaz Ferrán seguirá pasando por ser un hombre honesto y de bien. Así, obtendrá un aval del Estado para un crédito oficial de 20 millones para tapar agujeros. Todo sea cuestión de asegurar su fortuna. Esto es capitalismo y lo demás son historias. Vivan los empresarios, la explotación y los gobiernos socialdemócratas que los apoyan.
En esta dirección, hay múltiples ejemplos. Todos los países tienen su prototipo. Lo que no es común es que sea presidente de la organización que los agrupa. Éste es el caso sangrante del actual presidente de la Confederación de Organizaciones Empresariales de España (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán. Parece ser que los empresarios españoles no tienen estima por la imagen que proyecta su máximo dirigente. Díaz Ferrán solventa un imperio donde sobresalen empresas del sector turístico como Marsans, del transporte de mercancías, de autobuses urbanos, limpiezas, ocio, espectáculo, inmobiliarias y hostelería. Entre sus joyas se encuentra Air Comet, una compañía aérea de transporte de pasajeros de bajo coste que factura 300 millones de euros al año. En la actualidad lleva sin pagar a sus 700 empleados los sueldos de cinco meses sin contar pagos extras. Igualmente mantiene una deuda superior a los 50 millones de euros y adeuda 20 millones en cotizaciones a la seguridad social. Aún así, los afiliados a la CEOE no han abierto la boca y siguen considerando su gestión y su manera de llevar su como exitosa y digna de ejemplo. Nadie pide su dimisión o muestra signos de sonrojo. Y en el mayor de los sinsentidos, Díaz Ferrán pide responsabilidad a los trabajadores y los conmina a bajarse los sueldos al tiempo que demanda al gobierno abaratar el despido.
En esta dirección, hay múltiples ejemplos. Todos los países tienen su prototipo. Lo que no es común es que sea presidente de la organización que los agrupa. Éste es el caso sangrante del actual presidente de la Confederación de Organizaciones Empresariales de España (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán. Parece ser que los empresarios españoles no tienen estima por la imagen que proyecta su máximo dirigente. Díaz Ferrán solventa un imperio donde sobresalen empresas del sector turístico como Marsans, del transporte de mercancías, de autobuses urbanos, limpiezas, ocio, espectáculo, inmobiliarias y hostelería. Entre sus joyas se encuentra Air Comet, una compañía aérea de transporte de pasajeros de bajo coste que factura 300 millones de euros al año. En la actualidad lleva sin pagar a sus 700 empleados los sueldos de cinco meses sin contar pagos extras. Igualmente mantiene una deuda superior a los 50 millones de euros y adeuda 20 millones en cotizaciones a la seguridad social. Aún así, los afiliados a la CEOE no han abierto la boca y siguen considerando su gestión y su manera de llevar su como exitosa y digna de ejemplo. Nadie pide su dimisión o muestra signos de sonrojo. Y en el mayor de los sinsentidos, Díaz Ferrán pide responsabilidad a los trabajadores y los conmina a bajarse los sueldos al tiempo que demanda al gobierno abaratar el despido.
En esta dirección, hay múltiples ejemplos. Todos los países tienen su prototipo. Lo que no es común es que sea presidente de la organización que los agrupa. Éste es el caso sangrante del actual presidente de la Confederación de Organizaciones Empresariales de España (CEOE), Gerardo Díaz Ferrán. Parece ser que los empresarios españoles no tienen estima por la imagen que proyecta su máximo dirigente. Díaz Ferrán solventa un imperio donde sobresalen empresas del sector turístico como Marsans, del transporte de mercancías, de autobuses urbanos, limpiezas, ocio, espectáculo, inmobiliarias y hostelería. Entre sus joyas se encuentra Air Comet, una compañía aérea de transporte de pasajeros de bajo coste que factura 300 millones de euros al año. En la actualidad lleva sin pagar a sus 700 empleados los sueldos de cinco meses sin contar pagos extras. Igualmente mantiene una deuda superior a los 50 millones de euros y adeuda 20 millones en cotizaciones a la seguridad social. Aún así, los afiliados a la CEOE no han abierto la boca y siguen considerando su gestión y su manera de llevar su como exitosa y digna de ejemplo. Nadie pide su dimisión o muestra signos de sonrojo. Y en el mayor de los sinsentidos, Díaz Ferrán pide responsabilidad a los trabajadores y los conmina a bajarse los sueldos al tiempo que demanda al gobierno abaratar el despido.
